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que, en los años 50, apareció el envase de brik,
denominado técnicamente como cartón para bebidas,
ha presentado un desarrollo muy importante en el sector de la
comercialización de productos alimentarios líquidos.
Las características que más han ayudado a su expansión
son, sin duda, su peso y su forma rectangular, que facilita
su almacenaje y transporte, su capacidad de protección
y conservación del producto, su forma de llenado, basada
en formar un tetraedro a partir de una bobina de papel recubierta
de plástico y, su sellado final. En la actualidad, en
Europa se envasan a diario más de 100 millones de litros
de productos lácteos, aceite, salsas, vino, agua, etc.,
siendo el brik el envase más empleado para zumos y leche.
Las
características de este producto se pueden dividir
en función de su comercialización y su conservación.
Con respecto a la primera, el brik ha demostrado ser un envase
robusto, resistente a los golpes, que ocupa un espacio mínimo
en la distribución del envase vacío, al presentarse
en forma de paralelepípedo y lleno de producto, ya
que minimiza los espacios vacíos, además de
mejorar la comunicación y el diseño de etiquetados.
En relación con el producto, lo protege del aire, la
luz, las bacterias y, si el envase es aséptico, no
requiere refrigeración para su conservación.
El
cartón para bebidas se compone de varios materiales
superpuestos en capas, cada una de las cuales aporta una función
y propiedad concreta al conjunto del envase. En la actualidad,
tanto el peso como el volumen del envase se encuentran reducidos
al mínimo, tras muchos años de investigación;
en un periodo de 20 años, el peso de un cartón
se ha reducido un 20%, pesando en la actualidad un envase
de un litro entre 25 y 28 gramos.
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Por último, el aluminio se emplea en el caso de envases
asépticos. Mediante este tipo de envase, el producto
queda protegido de los agentes externos y mantiene sus propiedades
nutritivas y organolépticas durante mucho tiempo. La
capa de aluminio empleada es de unas 6.5 micras, lo cual supone
apenas el 5% del peso del envase. El aluminio actúa
como barrera de gases, impidiendo tanto la entrada de agentes
externos como la salida de los componentes aromatizantes del
producto. Además, durante el envasado, se emplea como
agente conductor de una corriente eléctrica que sella
y adhiere las capas de polietileno, que unen el aluminio con
el cartón exterior y el polietileno interior.
Una
vez empleado este tipo de envase, al no ser reutilizable,
no queda otra opción que considerarlo como residuo.
Por ello, acabará depositado en un vertedero controlado,
reciclado o incinerado. En el primero de los casos, el impacto
generado por un envase de cartón para bebidas es nulo;
en el interior de un vertedero se comporta prácticamente
como un residuo inerte, aunque se desperdician los materiales
que, a través del reciclaje, podrían ser recuperados.
El
brik es un material que acepta perfectamente su reciclado.
En Europa, es a partir de la aprobación de la Directiva
Comunitaria 94/62/CE, cuando el envase de cartón para
bebidas sufre un auge muy importante en su recuperación.
Esta ley establece el marco de actuación en el que
se han de mover los estados miembros en lo que respecta a
la política sobre los envases y los residuos de envases
que se generan en sus respectivos territorios.
En
Europa comienza el reciclado de este tipo de envase a principios
de los años 90, pero a partir de la aprobación
de la Directiva en 1994, se produce un incremento considerable
alcanzando en la actualidad las 190.000 Tm de envases, lo
que supone el 21% de la producción total. En España
se reproduce esta situación con la aprobación
de la Ley de Envases y Residuos de Envases (11/97 de 24 de
abril), alcanzando en el año 2001 un índice
de reciclado del 15,63 %, con 21.444 toneladas.
Esta
ley, que responde ante el impacto medioambiental ocasionado
por el gran volumen de envases, y el posterior residuo generado,
con el objetivo de prevenir y reducir el impacto sobre el
medio ambiente de los envases, establece los medios y métodos
(Sistemas Integrados de Gestión) para favorecer la
recogida selectiva de este material junto con otros envases,
en los conocidos contenedores amarillos. Se construyen plantas
de selección de estos materiales por todas las comunidades
autónomas, se fomenta la recuperación desde
la basura en masa y se realizan campañas de sensibilización
ciudadana. En consecuencia, en pocos años se multiplica
la recuperación de brik.
En
España es ECOEMBES
S.A. quien, a través de su S.I.G. procede a la
gestión de este residuo. El ciclo comienza mediante
la recogida selectiva en origen, con la instalación
en la vía pública de contenedores amarillos
destinados a envases y residuos de envases. Este sistema precisa
un alto índice de participación y concienciación
ciudadana pero, a cambio, se obtiene un material limpio y
libre de impurezas.
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| Envase
típico para leche |
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La
clasificación de este tipo de residuo en cada
uno de los materiales que contiene se realiza en las
plantas de selección de envases, regida siempre
por las Especificaciones Técnicas de Materiales
Recuperados (E.T.M.R.) facilitadas por ECOEMBES S.A.
a través de su S.I.G, donde se establece el grado
de calidades del material recuperado: pesos, tamaños
y presentación de balas, presencia de impurezas,
etc.
En
estas plantas, la selección del cartón
para bebidas se realiza habitualmente mediante la combinación
de la clasificación manual en una cinta de triaje
y mecánica, mediante equipos de generación
de corrientes de Foucault que separan los envases de
aluminio y, en consecuencia, los de brik. Otro sistema
que comienza a implantarse en España es la detección
automática por infrarrojos del tipo de envase.
Una vez clasificado y prensado, se envía a las
plantas recuperadoras donde se recicla el papel, aluminio
y polietileno, partiendo de un proceso denominado "repulpado".
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Este
es un proceso básico de separación de fibras
de papel, basado en mezclar el envase con agua para formar
una pasta de la que, mediante cribados y filtrados, se retira
el aluminio, polietileno, suciedades y elementos extraños.
La pasta final podrá emplearse en obtener nuevos productos
de papel.
Por
otro lado, la mezcla de polietileno y aluminio resulta más
complicada y costosa de separar y recuperar. El polietileno
carece de valor económico, pero, por el contrario,
la recuperación de aluminio resulta viable y factible
mediante un proceso de pirólisis en la que el polietileno
es gasificado, quedando el aluminio limpio de impurezas.
Otra
solución, no muy extendida, es la incorporación
de esta mezcla a hornos cementeros, de tal modo que se añade
el aluminio como aditivo del cemento y el polietileno como
combustible.
Por
último, existe un sistema de fabricación de
aglomerados (Yekpan, Chiptec, Tectan, etc.), empleados para
la construcción de mobiliario de oficinas, urbano,
suelos, etc., basado en la trituración y prensado en
caliente de la mezcla obtenida, siendo el polietileno el agente
de unión de la misma. En países como Turquía
o China, este material ya se produce en cantidades considerables.
En Europa, el primer país productor fue Alemania y,
en España, la empresa RDB (http://www.maplar.com) ha
desarrollado un material denominado Maplar con el que fabrica
mobiliario urbano.
Desde
el punto de vista de colectivos ecologistas, el envase de
cartón para bebidas no resulta "ecológico"
por varios motivos, entre los cuales destaca el coste ambiental
producido por la necesidad de empleo de recursos naturales
(bauxita para el aluminio y madera para el cartón)
para un envase de "usar y tirar" y, por la cantidad
de energía necesaria para su construcción, 1
Tep/tm frente a las 0,301 del vidrio "virgen" o
las 0,221 del vidrio reciclado. Por otro lado, a la hora de
reciclar este envase, la contaminación producida y
el coste energético necesario hacen que, en comparación,
otro tipo de envase, como el vidrio, sea mucho más
"ecológicos".
En
cualquier caso, el brik es un envase que, por su comodidad,
resistencia, seguridad, protección y bajo coste en
la distribución de productos líquidos, se encuentra
hoy en día en pleno auge y expansión. Por ello,
la cantidad de residuos generados de este envase también
se encuentra en ascenso, lo cual obliga a un esfuerzo de ciudadanos,
administraciones, instituciones, recicladores, recuperadores,
etc. para que el impacto medioambiental generado por estos
sea mínimo, aumentando día a día las
cifras de reciclado de envases y recuperación de materiales.
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