El Grupo Ecologista Mediterráneo (GEM), con sede en Andalucía, concedió el pasado viernes los Premios Duna 2008, otorgados este año a la ex ministra de Medio Ambiente y actual embajadora de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Cristina Narbona, así como a dos asociaciones que defienden el uso de la bicicleta como medio de transporte alternativo, Al-Pedal de Almería y Roquetas en Bici. El acto de entrega de los premios tendrá lugar en el edificio del Varadero del puerto pesquero de la capital a partir de las ocho de la tarde.

El galardón concedido a Cristina Narbona pretende reconocer la labor desarrollada al frente del Ministerio de Medio Ambiente, puesto que, según la organización ecologista, desde él impulsó algunas acciones decisivas para la protección del medio ambiente. Es el caso, enumeran, de los deslindes emprendidos en cumplimiento de la Ley de Costas, que no se habían llevado a cabo desde que esa norma fuese aprobada, allá por el año 1988. Se trata, no obstante, entienden desde el GEM, de una decisión que «ha generado polémicas en aquellas zonas litorales más presionadas por el urbanismo, pero también valiente porque ha frenado la especulación a que se ven sometidas».

Además, abundan, Narbona «fue capaz de cambiar la política hidráulica y de derogar un proyecto de tan dudosa calidad ambiental como era el trasvase del Ebro».

Narbona y Almería

En Almería, aseguran, «hizo frente a la construcción del Hotel de El Algarrobico, en Carboneras, una aberración paisajística y ambiental de primer orden» y fue una decisión que, «casi por primera vez, cuestionaba este tipo de construcciones y, sobre todo, una forma de autorizarlas que está en el fondo de muchos de los casos de especulación y de construcción vividos en las costas españolas».

Finalmente, remarcan, Narbona dejó aprobada y lista para su aplicación una nueva norma, la Ley de Responsabilidad Ambiental, que supone una nueva concepción de la forma de actuar ante quienes provocan perjuicios ambientales, porque deja atrás la vieja norma de «el que contamina paga», para dar paso a otra, mucho más justa, a nuestro entender, con el medio ambiente como es «el que contamina paga y también repara el daño provocado».

Se trata ésta, de la edición número 22 de los premios medioambientales, que se entregaron por vez primera en el año 1975.



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