Los hallazgos, publicados en la revista PNAS, indican que cerca del 70% de las lenguas del mundo se hablan en regiones de estas características. Este estudio arroja luz sobre la vida de las poblaciones de dichas zonas y ofrece conocimientos de utilidad para la conservación de la biodiversidad.

Los autores, especialistas en conservación de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos), recalcan que la mayor parte de dichas lenguas están restringidas a regiones concretas y corren el riesgo de desaparecer por completo.

Se calcula que actualmente se extinguen especies a una velocidad mil veces mayor a la media histórica. Por su parte, diversos lingüistas aseguran que entre el 50% y el 90% de las lenguas del planeta habrán desaparecido al final del siglo XXI.

Al mismo tiempo, en estudios anteriores se ha observado un nexo de unión entre la diversidad lingüística y la biológica, pero los corpus de datos empleados no eran precisos desde el punto de vista geográfico.

“Paul Ehrlich comparó la desaparición de especies a quitar los remaches a las alas de un avión”, adujo el profesor Larry J. Gorenflo, de la Universidad Estatal de Pensilvania. “¿Cuántos remaches se pueden sacar hasta que el ala termine por desprenderse y el avión se precipite al vacío? Y de manera similar, ¿cuántas especies pueden desaparecer hasta que un ecosistema acabe por destruirse? Por desgracia, en un planeta con una población de 7.000 millones de personas, resulta extremadamente complicado detener la extinción de especies. Este estudio lo llevamos a cabo para conocer más a fondo las poblaciones que viven en zonas que revisten importancia en cuanto a conservación de la biodiversidad”.

En el estudio referido, el profesor Gorenflo y sus colaboradores utilizaron dos conjuntos de datos: las ubicaciones de los focos de biodiversidad y espacios naturales vírgenes de gran biodiversidad y las extensiones geográficas de más de 6.900 lenguas. Las primeras fueron recopiladas para aplicaciones SIG (sistema de información geográfica) por Conservation International, y las segundas por Global Mapping International . “Examinamos regiones de importancia para la conservación de la biodiversidad y medimos su diversidad lingüística en un intento por comprender una parte importante de la dimensión humana de estas regiones”, explicó Gorenflo.

Según las indagaciones del equipo, los hábitats vírgenes de 35 focos de biodiversidad contenían más del 50% de las plantas vasculares del mundo y un 43% de las especies de vertebrados terrestres. Los hábitats vírgenes no representan más que el 2,3% de la superficie del planeta. En los 35 focos de biodiversidad se localizan en total 3.202 lenguas, lo que supone casi el 50% de los idiomas hablados en el mundo. Se reparten por todo el planeta, a excepción de la Antártida.

También se estudiaron 5 espacios naturales vírgenes de gran diversidad biológica, que representan poco más del 6% de la superficie planetaria y contienen cerca del 17% de las especies de plantas vasculares y el 6% de las especies de vertebrados terrestres. En estos espacios los investigadores localizaron otras 1.622 lenguas. No obstante, el carácter extraordinario de estos idiomas los hace vulnerables y aumenta su riesgo de desaparición.

“La pérdida de diversidad lingüística conlleva la desaparición de muchos grupos reducidos que funcionan conforme a un sistema económico tradicional”, destacó Gorenflo. “Las lenguas indígenas suelen ser reemplazadas por otras asociadas a la economía industrial moderna, que trae consigo otros cambios como la llegada de motosierras. Todo juega en contra de la conservación de la biodiversidad.”

Así pues, la desaparición de una lengua trae consigo muchos perjuicios. Se pierde información sobre el medio ambiente, lo que supone un revés para la cultura, el lenguaje y el vocabulario. Por ello los autores recalcan la importancia de intervenir en defensa de la diversidad lingüística y cultural. “Creo que esto resalta la necesidad de realizar esfuerzos de conservación concertados e integrados para tratar de mantener la diversidad biológica y cultural”, afirmó Gorenflo.

Éste también advirtió que, sin diversidad lingüística y cultural -al parecer cada vez más ligada a la diversidad biológica- es probable que la biodiversidad siga menguando a un ritmo alarmante. “En muchos casos da la impresión de que las condiciones que acaban con especies también acaban con lenguas”, añadió. Los autores opinan que su trabajo puede servir a otros científicos para investigar más a fondo el vínculo existente entre la diversidad biológica y la lingüística y cultural.



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