Greenpeace reaclamó el lunes la suspensión cautelar de la actividad en las centrales nucleares de Ascó y Vandellós II y la retirada de la autorización al titular de ambas instalaciones, ANAV, tras informar el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de que se dio una estimación inferior a la real del vertido de partículas al exterior registrado en noviembre en Ascó.

En un comunicado, la organización ecologista calificó de "irresponsable" la operación de estas centrales y señaló que el primer análisis del CSN sobre el suceso era documento "simplista y falto de rigor" en sus cálculos sobre la radiactividad liberada y que, además, no aportaba explicaciones convincentes sobre la causa del escape de radiactividad al exterior de la central.

"El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) empieza ya a reconocer que minimizó la importancia del accidente de la central nuclear de Ascó que produjo la liberación al medio ambiente de partículas de material radiactivo (cobalto-60 y otros)", añade.

Finalmente, recuerda que en 2005, otro "grave suceso" en la central Vandellós-2, también gestionada por ANAV, supuso un Nivel 2 en la INES. Ese suceso, que fue calificado por el CSN como "el más grave después del accidente de Vandellós-1" en 1989, fue ocultado por ANAV durante meses. El CSN reconoció, en una investigación parlamentaria, que en el caso citado de Vandellós-2, ANAV priorizó sus intereses económicos a la seguridad y mantuvo esa central funcionando en condiciones de "seguridad degradada", concluye.



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