Dichos criterios son: grado de desarrollo de su plan regional, disponibilidad de recursos económicos y humanos, normativa propia, especialización de agentes, transparencia informativa, resoluciones ejemplarizantes, sensibilización de grupos de riesgo y esfuerzos de vigilancia y prevención.
 
Conservar las poblaciones españolas de buitre negro, alimoche, milano real, águila imperial ibérica o quebrantahuesos es sinónimo de su conservación en Europa y en el mundo. Su presencia en el resto del continente es ya testimonial, debido principalmente al uso continuado de venenos para eliminar carnívoros competidores del hombre por la caza o la ganadería. Los cebos envenenados en España constituyen la mayor amenaza para estas especies, tal y como WWF puso de manifiesto en su informe de 2008 "El veneno en España" y como ha reconocido públicamente el Ministerio de Medio Ambiente.
 
La Estrategia Nacional contra el uso de cebos envenenados, que recientemente cumplió 6 años, busca impedir la extinción de las últimas poblaciones de buitres y grandes águilas ibéricas. No obstante, sus resultados prácticos son escasos. Tan sólo en 2010 se ha conocido la muerte por envenenamiento de trece águilas imperiales y más de cuarenta milanos reales. El águila imperial es una especie en peligro de extinción mundial de la que solo existen 250 parejas, todas ellas en España. El milano real, por su parte, en franco declive y especie declarada en peligro crítico de extinción en varias comunidades autónomas. En definitiva se puede afirmar que el uso de cebos envenenados se mantiene en la mayoría de las CCAA.
 
El ranking
 
Andalucía encabeza el ranking, por su notable trabajo de lucha contra el veneno en los últimos años. La comunidad es la única que recibe un aprobado y pasa sin apuros los ocho criterios evaluados, cinco de ellos con buena nota, manteniendo una amplia ventaja sobre sus perseguidoras.
 
En un segundo grupo, calificado como "Necesita Mejorar", se encuentran las otras dos comunidades más extensas del territorio nacional: Castilla-La Mancha y Castilla y León, además de Cataluña y Baleares. En el aspecto positivo destaca la posición de Castilla y León, que ocupa el segundo lugar, gracias a las diferentes medidas aplicadas en 2010 que suponen un primer e importante avance. Baleares ha avanzado en medidas de prevención y vigilancia. En cambio, Cataluña y Castilla-La Mancha, si bien llevan tiempo trabajando en este tema, se han estancado en los últimos años y deben hacer un esfuerzo para llegar al mínimo exigible.
  
La puntuación del siguiente grupo de calificaciones, "Muy Insatisfactorio", la encabeza Aragón. Esta comunidad cuenta con un plan regional de lucha contra el veneno desde 2007 que, sin embargo, ha demostrado ser escasamente operativo, debido sore todo a la escasez de medidas de vigilancia, investigación y sancionadoras. Le acompañan en esta categoría Asturias y Murcia.
 
Cerrando la lista se encuentra el grupo que engloba las "Graves carencias", donde se agrupa a aquellas comunidades que han desarrollado pocas o muy pocas acciones en la lucha contra el veneno, más allá de recopilar información sobre los casos que se producen o realizar las pertinentes necropsias y analíticas. A Extremadura y Navarra les falta mucho por avanzar. Cabe recordar que Extremadura alberga las principales poblaciones de buitre negro en Europa, una especie muy frecuentemente envenenada y Navarra cuenta con poblaciones relevantes a escala europea de especies como el alimoche, el quebrantahuesos o el milano real, todas ellas  muy sensibles al  uso de veneno. La situación de Madrid es también llamativa, pues no muestra ninguna reacción, siendo de las pocas comunidades que no se ha comprometido a realizar un plan regional de lucha contra el veneno, pese a tener indicadores muy negativos, como es hecho de ser la provincia española donde se han localizado más águilas imperiales ibéricas envenenadas.
 
El último lugar del ranking es para la Comunidad Valenciana que, al igual que otras CCAA, no está desarrollando actuaciones reseñables en ningún aspecto, obviando absolutamente la importancia del veneno. 

Los aspectos prioritarios en la lucha contra el veneno son los reflejados en el criterio de especialización de agentes de Medio Ambiente (en la vigilancia e investigación de  delitos), aspectos donde destaca Andalucía y en menor medida Cataluña, y la adopción de medidas ejemplarizantes (como los vedados de caza tras casos de envenenamiento), punto en el que ha progresado Castilla y León. Se ha aplicado un factor corrector que permite ascender puestos a las comunidades que han puntuado en alguno de estos dos aspectos prioritarios, así como en el apartado de vigilancia y prevención.
 
Luis Suárez, Responsable del Programa de Biodiversidad de WWF España, apunta: "Resulta inconcebible que, pese a que está plenamente asumido desde hace más de una década que el uso ilegal de cebos envenenados supone la mayor amenaza para un amplio grupo de especies en peligro de extinción, las administraciones no hayan actuado en consecuencia". Y concluye: "La respuesta adoptada hasta la fecha por casi todas las comunidades autónomas no es equiparable a la magnitud e importancia del problema y denota una falta de voluntad política, ya que existen suficientes herramientas técnicas y legales para poner freno al problema, tan sólo es necesario aplicarlas".



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