El suceso ocurrió cuando el buque tanque Santiago finalizó el levantamiento de crudo liviano con destino a la Refinería La Libertad en horas de la madrugada de ayer. El derrame cubre una área superior de dos millas.

La rotura de la maguera de carga produjo ayer un vertido de crudo liviano en aguas costeras de la provincia de Esmeraldas.

A través de un comunicado de prensa, la empresa pública Petroecuador precisó que las medidas aplicadas permitieron controlar el derrame de crudo a tiempo y evitar una mayor afectación al entorno, sin embargo, no indicó la cantidad derramada. Al respecto, varios medios indicaron que se trataría de entre 250 y 300 barriles de fuel oil que se derramaron a cinco millas del Puerto Comercial y Artesanal de Esmeraldas, mientras se realizaba una maniobra de carga de combustible a un barco petrolero.

El suceso ocurrió cuando el buque tanque Santiago finalizó el levantamiento de crudo liviano con destino a la Refinería La Libertad, en Santa Elena, zona central de la costa ecuatoriana.

Tras el suceso se cerró todo el sistema de válvulas de la línea de carga y se puso en marcha el plan de contingencia previsto para estos casos. También se colocaron barreras absorbentes y materiales dispersantes para la limpieza del hidrocarburo.

La gobernadora de Esmeraldas, Paola Cabezas, precisó en su cuenta de Twitter que el producto derramado puede controlarse con mayor facilidad con sistemas de dispersión química.

Varios medios de la provincia señalaron que el primer sobrevuelo en uno de los helicópteros de la Armada se realizó cinco horas después. Es decir, alrededor de las 08:00 de ayer. Desde la nave se pudo confirmar el derrame que cubría un área marítima de entre dos y tres millas.

Aunque no se ha definido la causa de la rotura, el jefe de operaciones del grupo de tarea 1,4 del Comando de Operaciones Norte (Coopno), Hernán Herrera, declaró a diario La Hora que “se presume que la causa de la ruptura de la manguera sería una sobrepresión”

El 17 de mayo de 2012, un derrame de crudo en la terminal petrolera de Balao (Tepre) afectó a quince embarcaciones y su faenas de pesca. La estatal EP Petroecuador debió indemnizar a los afectados, realizar trabajos de remediación ambiental y brindar atención sanitaria.

Los pescadores artesanales son uno de los sectores afectados. Fabián Bone recuerda que en este sector cercano al Tepre han sufrido por varias ocasiones percances por derrames de derivados de crudo. “Este lugar se lo conoce como ‘La Ojonera’, donde los pescadores nos abastecemos de especies para la pesca de altura, langostino y camarón”.

Además de este hecho se han reportado otros derrames en menor grado de afectación hace dos años. La entidad encargada del terminal petrolero es la Superintendencia de la terminal petrolera de Balao (Suimba). Esta es considerada como la autoridad marítima de la principal terminal petrolera del Ecuador que abarca los terminales marítimos Tepre, SOTE y OCP.

La terminal se encuentra a 3,5 kilómetros de la costa de Esmeraldas, en el norte del país.

Desde ese lugar se exporta un promedio anual de 160 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, el golfo de Méjico, Centro y Sudamérica, Japón y Corea, y se importa un promedio anual de 7 millones de barriles de productos refinados.

En la terminal opera un promedio anual de 650 naves de tráfico internacional y de cabotaje Suimba, de acuerdo a lo establecido en el plan anual de actividades 2013. Ahí se planificó y se ejecutó el ejercicio de control de contaminación en aplicación a lo dispuesto el Plan Local de Contingencia.

Para Christian Chiquín, técnico de la Unidad de Calidad y Ambiente de EP Flopec, el puerto de Balao cumple en 80% acciones de carga y descarga de hidrocarburos y el 20% restante, en La Libertad, provincia de Santa Elena. “Estos procesos se cumplen de acuerdo con las normativas nacionales e internacionales que regulan este delicado punto -dijo Chiquín- garantizando total seguridad y una muy ínfima posibilidad de que se presente algún percance” . Añadió el funcionario que, a la par de ello, los buques tienen ahora un sistema de doble casco, que implica una protección extra. Los tanques de la embarcación tienen todo tipo de sensores y operan con diversas cámaras de almacenamiento, a la par de medidas de seguridad extremas y constantes que garantizan el que no existan problemas de contaminación.



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