El hallazgo ha dado lugar a una patente, registrada en la World Intellectual Property Organization, que lleva por título “Uso de carboximetilquitosanos como aditivos en composiciones conglomerantes”.

Para entender la eficacia de este descubrimiento, el profesor José Ignacio Álvarez, uno de los participantes en la investigación, explica que “en los sistemas con cemento (morteros y hormigones), el aditivo aumenta la viscosidad de la mezcla y acelera el fraguado. Este aditivo lo que hace es evitar la segregación de los componentes de morteros y hormigones y facilitar su aplicación al reducir el tiempo en el que endurece”. Asimismo, reconoce que “algunos de estos aditivos han mostrado una buena eficacia simultáneamente en la retención de metales tóxicos, como plomo, cinc y cromo”.

En términos medioambientales, Álvarez señala además que “el aditivo resulta una alternativa más favorable a los derivados de celulosa, y es útil para el bloqueo de metales pesados y sus efectos tóxicos”. Los resultados de la investigación han aparecido publicados en revistas de alto índice de impacto en los campos de Medio Ambiente y Materiales de Construcción, como el Journal of Hazardous Materials y Cement and Concrete Research.

El grupo MIMED trabaja en materiales de construcción modificados y mejorados, particularmente en conglomerantes, cementos y cales, y en aditivos que puedan mejorar sus prestaciones. En estos momentos, sus investigaciones se centran además en un proyecto sobre aditivos con función fotocatalítica, para la destrucción de óxidos de nitrógeno y otros contaminantes atmosféricos, tras ser incorporados a cementos y/o morteros de cal, realizado en colaboración con el grupo de investigación del catedrático de Química Inorgánica, Dr. Luis Sánchez Granados, de la Universidad de Córdoba.

Además de José Ignacio Álvarez, componen el grupo los profesores Íñigo Navarro, José María Fernández, Adrián Durán, Rafael Sirera y Javier Lanas.



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