La invención es aplicable, fundamentalmente en forma de placas o proyección con manguera de alta presión (gunitado), en el sector de la construcción de edificios como protección pasiva contra el fuego: en tabiques, falsos techos, etc… Llevan trabajando en el desarrollo de esta patente desde 2003, cuando "contactaron con nosotros empresas conserveras de Galicia que tenían un problema para deshacerse de miles de toneladas de conchas de moluscos", apunta Carlos Leiva, investigador del grupo. Y han podido llegar a conclusiones gracias, entre otras cosas, al incentivo obtenido de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia como proyecto de excelencia en 2006.

Estas conchas, compuestas fundamentalmente por carbonatos de calcio y magnesio, son tratadas mediante calcinación para la eliminación de la materia orgánica y con ella el mal olor que se puede generar. Posteriormente, se someten a una molienda y tamizado para la obtención de un granulado que permita la mezcla con distintos aglomerantes como yeso y fibra.

"Este producto se fabrica de la manera más sencilla y barata posible, para que así la diferencia sea sólo el coste de la materia prima. El proceso de fabricación es el mismo que el de los productos utilizados habitualmente: se mezclan con agua los componentes en una hormigonera, viertes y se deja fraguar", destaca el profesor Leiva.

Preparada para la industrialización

La invención, que ya se encuentra homologada y patentada, superó con éxito, en laboratorios oficiales, todos los ensayos de resistencia mecánica, de aislamiento y medioambientales, garantizando así su posible industrialización y competitividad en el mercado frente a otros productos comerciales habitualmente utilizados. Sin embargo, el diferencial ecológico que ofrece este producto al disminuir la acumulación de conchas de moluscos depositados en vertederos o en el fondo del mar se enfrenta a un vacío legal, según el grupo investigador, y a una falta de conciencia social en España. "En otros países europeos, estos y otros tipos de residuos industriales son considerados por la Administración como subproducto, favoreciendo su reciclado", explica Luis Vilches, investigador del grupo de Ingeniería de Residuos. "Además, -añade-, entendemos que materiales con propiedades físico-químicas similares a las que poseen materias primas usuales en la construcción deberían dejar de ser catalogados como residuos porque tienen connotaciones negativas para el aprovechamiento de los mismos".

Este grupo lleva desde principios de los años 90 con proyectos e investigaciones asociados a la reutilización de subproductos con aplicaciones para la construcción. Otras líneas de investigación en las que trabajan son la recuperación de metales valiosos en residuos, depuración de líquidos industriales, inertización y estabilización de residuos peligrosos, y el estudio de la alteración y conservación de la piedra en edificios de valor histórico.



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