Cuatro proyectos para sacar la basura de las playas y océanos

Cuatro proyectos para sacar la basura de las playas y océanos

El mayor mapa de basura sumergida (y su app)

Cuando hablamos de basura marina solo vemos la punta del iceberg: aproximadamente el 80% de ella está sumergida, varada en el lecho marino y en lento proceso de desintegración. Son datos de Project Aware, una organización que lleva 25 años trabajando con buceadores por el cuidado del océano, y que en 2011 comenzó a elaborar un mapa colaborativo con los avistamientos de desechos (y su extracción) que ciudadanos de todo el mundo reportaban en su web.

Un proceso, según Domino Albert, responsable de comunicación, algo farragoso: “Los buceadores tenían que apuntar lo que sacaban y luego, delante del ordenador, pasarlo todo a un formulario”, explica. “Cada vez recibíamos más peticiones para crear una herramienta rápida con la que alimentar el mapa justo después de la inmersión”. Por ello han lanzado Dive Against Debris App, una aplicación encaminada a que los buzos den cuenta in situ de lo que hallen en las aguas y alimenten así el mapa de estos residuos. “Hay una inmensa cantidad de basura en el lecho marino y no hay casi información sobre ella”, dice Albert.

La app, disponible en Android e iOS, permite reportar la tipología de los desechos, el número de piezas (un zapato, dos botellas), las coordenadas del hallazgo y posibles animales atrapados en algún material. “Cuando envías el cuestionario, este pasa por un proceso de revisión y calidad para asegurar que la información es precisa, consistente y que tiene todos los elementos que necesitamos”, detalla Albert.

El avistamiento se añadirá al mapamundi interactivo de Project Aware, una base de datos de libre uso que ubica todas las aportaciones de basura realizadas desde 2011, las áreas de inmersión libres de contaminación y los puntos donde se han encontrado criaturas enganchadas. Con cerca de 900.000 piezas de basura encontradas y extraídas y unos 4.400 reportes hasta la fecha, Albert cree el enriquecimiento del mapa se volverá exponencial con el lanzamiento de la app.

El proyecto cuenta también con Adopt a Dive Site, una iniciativa reciente en la que varios centros de buceo, también visibles en el mapa, envían información mensual de la misma zona. “Así empezaremos a identificar patrones y ver qué cambios se están produciendo”, explica Albert. “Esto es importante porque un sitio de buceo limpio en septiembre no tiene por qué estarlo en agosto, y eso nos hace preguntarnos por qué y querer hallar las causas”.

Papeleras que atrapan los desechos por arte de magia

El australiano Andrew Turton trabajó años en el mundo de las regatas. Y siempre le sorprendía la suciedad que inundaba las aguas del puerto cuando le tocaba limpiar el casco de las embarcaciones. Su compatriota Peter Ceglinski, en paralelo, se enfrentaba a una paradoja: le molestaba la basura con la que se tropezaba en sus sesiones de surf pero, a su vez, él mismo trabajaba en una empresa que contribuía a la proliferación de estos tóxicos estorbos.

Turton se hizo una pregunta: “¿Si hay papeleras en las calles, por qué no también en los puertos?”, cuenta Sergio Halpern, el cuarto socio actual Seabin, una empresa que ha desarrollado un dispositivo para aguas portuarias que atrapa la basura mediante un sencillo sistema mecánico. El invento está causando sensación: acaban de obtener 350.000 euros del programa Booking Booster por su aportación como startup al fomento del turismo sostenible y empezarán a comercializar el primer modelo de manera inmediata.

¿Cómo funciona este imán de desechos? “En esencia es un cubo dentro de un cubo donde se coloca una bomba de agua en el fondo que hace circular el agua superficial”, explica Halpern. “En el interior del cubo hay una malla que atrapa la basura flotante antes de que el agua sea expulsada por la bomba”. De esta manera, plástico, madera y cristal quedan atrapados en el interior. También, gracias a un segundo filtro, el aceite y gasolina no retornan al mar.

Seabin, proyecto que nació, como muchos otros, con un prototipo inicial financiado vía crowdfunding, está pensado para aguas acotadas. Sus fundadores estiman que cada aparato puede atrapar media tonelada de basura al año. La principal innovación, amplía Halpern, es “un sistema para equilibrar el flujo cuando hay movimiento de aguas causado por el viento, el pantalán donde esté instalada la papelera o los barcos, entre otros factores”. La tecnología, sin embargo, es “una muleta” para el problema de fondo: “No podemos confiar en que la tecnología solucione todos nuestros problemas como si de magia se tratara. Somos nosotros los que hacemos uso de ella y podemos utilizarla para bien o para mal”.



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