El Centro de Estudios e Investigación en Microbiología Aplicada (CEIMA) de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) trabaja desde hace dos décadas asociado con el Centro de Investigación Ambiental de la ciudad de Leipzig-Halle (Alemania). Las temáticas ambientales son el motivo de esta unión que se ha concretado en diversos proyectos de investigación. El más reciente analizó el impacto de los hidrocarburos de petróleo en suelos patagónicos.
 
El proyecto argentino germano utilizó la corriente eléctrica en la biorremediación de suelos contaminados con petróleo. Este trabajo fue dirigido en la Universidad local por Graciela Pucci, mientras que el doctor Lukas Wick fue el encargado por la UFZ.
 
La electrocinética es un método que permite incrementar la degradación de los compuestos hidrofóbicos (que rechazan el agua) y tóxicos tales como son los hidrocarburos aromáticos y poliaromáticos.
 
Estos compuestos del petróleo son de muy difícil degradación con los actuales métodos, siendo el principal objetivo de la investigación. Con ese fin se experimentó en condiciones de no saturación del suelo, con la aplicación de un sistema híbrido formado por electrocinética y biorremediación denominado electrobiorremediación. Se utilizó un voltaje de 0.5V/cm para aumentar la biodisponibilidad de los hidrocarburos; esto permitió efectuar la migración de bacterias y contaminantes a través de un campo eléctrico.

Trabajo conjunto con Alemania

Los investigadores argentinos y germanos determinaron que existen diferentes parámetros que influyen en la remoción de los contaminantes tales como los procesos químicos en los electrodos, contenido de agua/Saturación del suelo, tipo y estructura del suelo (limo/arcilla/arena), pH y gradiente de pH, tipo y concentración de moléculas químicas en el suelo, densidad de corriente aplicada y la preparación de la muestra.
 
También se realizaron tres experiencias con el fin de mejorar la técnica. La primera consistió en introducir electrodos de grafito en el suelo no dando el resultado esperado ya que modificó el pH y “resultó perjudicial para las bacterias”, detalló Pucci.
 
Para la segunda experiencia se utilizaron puentes salinos de buffer que solucionaron el problema del pH en la zona de los electrodos. Con esto se pudo mantener el pH del suelo en valores compatibles con la comunidad bacteriana presente en el suelo patagónico. De la experiencia también se obtuvo que algunos electrodos impidieron la biodegradación al liberar compuestos que perjudicaron a las bacterias presentes en el suelo.
 
“A partir de los resultados obtenidos se continuará con la investigación sobre sistemas contaminados con mayor complicación tanto por hidrocarburos como por metales pesados”, afirma Graciela Pucci.

“Este experimento se basa en tres fenómenos físicos: Electroósmosis, que es el movimiento del agua desde el ánodo al cátodo en una celda electrolítica; la Electromigración, que es el transporte de iones y complejos iónicos al electrodo de carga opuesta, y la Electroforesis que implica el transporte de partículas cargadas o coloides bajo la influencia de un campo eléctrico”, explica Graciela Pucci, investigadora de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Como producto de esta cooperación internacional se han publicado tres artículos científicos y está en preparación un cuarto. En los tres primeros proyectos trianuales se trabajó en diversos aspectos de biodegradación.



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