Un informe de Greenpeace denuncia que empresas alemanas vierten anualmente en territorio polaco cerca de un millón de toneladas de basura, el 90 por ciento ilegalmente, lo que ha convertido a Polonia en un basurero para Europa, gracias a que en este país los costes por vertido son mucho más bajos.

"Echar la basura en Polonia es rentable para las compañías de Alemania, que por cada camión de residuos que depositan en nuestro país se ahorran en torno a 5.000 ó 6.000 euros, debido a que el precio por los vertidos es aquí hasta diez veces menor que en otros estados vecinos", explicó ayer a Efe uno de los responsables de Greenpeace-Polonia, Lukasz Supergan.

Ésta es una práctica que se repite día tras día, a pesar de que hace años que Varsovia y Berlín suscribieron la legislación de la convención de Basilea, en la que se regula el traslado de desperdicios entre países.

Para la organización ecologista, la situación es dramática, pues "los vertederos polacos no están preparados para recibir y tratar tantas toneladas de basuras procedentes del exterior", ya sea de Alemania como de Holanda o Italia, que cada vez más buscan en el Este la forma de abaratar los costes de sus desperdicios.

Según el informe de Greenpeace, desde la reciente entrada en el espacio Schengen ha aumentado el número de empresas que miran hacia Polonia como un "paraíso para sus basuras", ya que la ausencia de controles fronterizos facilita el acceso de los convoyes cargados con residuos.

El informe señala que los camiones suelen descargar en zonas fronterizas y luego desaparecen.

"En algunos casos hemos constatado que los camiones-basurero llegan precedidos por coches piloto que, en el caso de que aparezca la policía, avisan por teléfono móvil para que den la vuelta y regresen a Alemania, evitando posibles problema con los agentes por no disponer de los permisos pertinentes", añade Supergan.

"Lo cierto es que los montones de basura se amontonan en nuestros vertederos y en ellos hay muchos productos que tienen el sello de "made in Germany", así que su procedencia es obvia", indica el activista de Greenpeace.

Según este ecologista, "la basura se ha convertido en un verdadero negocio en el que participan los propios polacos, en algunos casos grupos mafiosos locales, que ofrecen este servicios a las compañías extranjeras como medio para ahorrar dinero por arrojar aquí sus desperdicios".

La mayoría de estos vertidos son automóviles desguazados, plásticos industriales, baterías usadas, productos químicos y otros compuestos industriales altamente contaminantes, que evitan en Polonia las altas tasas ecológicas exigidas por países como Alemania para su vertido.

Desde la organización ecologista se critica lo paradójico de la situación, porque de un lado se observa con lupa y se critica duramente cualquier actuación del Gobierno polaco en materia ecológica, como ha sucedido en el valle de Rospuda (este del país), mientras que se mira para otro lado en la cuestión de vertidos ilegales transfronterizos.

"Es triste, pero hoy Polonia es el vertedero de Europa Central, ya que en otros lugares como la República Checa se han adoptado medidas para remediar la situación, pero aquí todavía no se ha hecho nada", se lamenta Lukasz Supergan, quien confía en que la Unión Europea (UE) y los ejecutivos polaco y alemán tomen pronto cartas en el asunto.



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