Esta última modificación surge en respuesta a la Directiva anterior (Directiva 2002/96/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de enero de 2003, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE)), que tenía que ser sustancialmente modificada para aclarar determinados puntos. Port ello, se ha considerado la refundición de dicha Directiva.

Por lo tanto, a partir del 15 de febrero de 2014 queda derogada la Directiva 2002/96/CE, y es la fecha límite para que los Estados miembros incorporen a su legislación las modificaciones necesarias contempladas en la nueva norma.

El objeto de la nueva Directiva es contribuir a la sostenibilidad en la producción y consumo por medio de la prevención de la generación de RAEE. También incluye la reutilización, el reciclado y otras formas de valorización de dichos residuos, con la finalidad de reducir su eliminación y contribuir a la utilización eficaz de los recursos y a la recuperación de materias primas secundarias. Además, se pretende mejorar el comportamiento ambiental de los agentes implicados en el ciclo de vida de los aparatos eléctricos y electrónicos, como pueden ser productores, distribuidores y consumidores.

Las diferentes legislaciones nacionales hacen que los agentes económicos soporten cargas financieras desiguales, reduciendo la eficacia de las políticas de reciclado. Por eso, deben establecerse criterios unificados a escala europea y elaborarse normas mínimas en relación al tratamiento de los RAEE.