Hoy en día los residuos nucleares se almacenan en instalaciones situadas en superficie o a baja profundidad. Pero se trata de una medida a corto plazo para reducir su temperatura y radioactividad. Los residuos radiactivos pueden seguir planteando riesgos durante un millón de años. De ahí que la mejor solución a largo plazo sea confinarlos a gran profundidad, donde hay menos posibilidades de accidentes, incendios o terremotos.

Una normativa europea tranquilizaría los temores de la población

Según un reciente sondeo de la UE , el 82% está a favor de normas europeas sobre gestión de residuos radiactivos. Para inclinar a los países miembros a optar por la solución a largo plazo, la UE propone un conjunto de normas comunes de seguridad a la hora de gestionar los residuos y los almacenes a gran profundidad en los que se confinarían. La normativa también se aplicaría a los residuos del sector médico, la industria y la investigación.

Las normas de seguridad del Organismo Internacional de Energía Atómica pasarían a ser vinculantes para todas las administraciones de la UE. Los países tendrían la obligación de publicar los proyectos de almacenes, y la Comisión podría pedirles que los modificaran si no cumplen las normas. Un organismo independiente concedería las licencias para construir y gestionar instalaciones de almacenamiento y velaría por su seguridad.

Se permitirían acuerdos de gestión común de almacenes entre países miembros. En cambio, quedaría prohibida la exportación de residuos fuera de la UE. Habría obligación de informar a la ciudadanía de los proyectos de almacenes y darle la oportunidad de pronunciarse sobre su ubicación. Hoy en día están en funcionamiento un total de 143 centrales nucleares en 14 países de la UE. En los próximos 15 años, Finlandia, Suecia y Francia tienen previsto crear los primeros almacenes de residuos radiactivos de la Unión.



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