En su tesis, defendida en la UPV/EHU, ha estudiado políticas públicas para gestionar los residuos sin depositarlos en vertederos. Se titula Políticas públicas para una gestión sostenible de los residuos municipales. Un análisis aplicado al municipio de Vitoria-Gasteiz.

La hipótesis de Artaraz se basa en que las políticas públicas pueden ser un instrumento eficaz para incentivar el desvío de residuos municipales. Por ello, ha identificado las más eficaces y viables, tomando como referencia las implantadas en los países de la UE que están más avanzados en la materia. Asimismo, ha evaluado si son aplicables a Vitoria. Precisamente, esta investigación debe entenderse en el contexto del Plan integral de residuos municipales de Vitoria-Gasteiz (2008-16), que, al menos a nivel teórico, tiene como máxima algunas de estas políticas. Concretamente, dicho plan aboga por priorizar la prevención, seguida de la reutilización, el reciclaje y el aprovechamiento energético, y por utilizar el vertido de la fracción no valorizable como última medida.

Producir menos, gestionar mejor

Para llevar a cabo la investigación, Artaraz, entre otras cosas, ha estudiado la evolución de la gestión de residuos desarrollada hasta la actualidad en Vitoria, centrándose en datos como los residuos generados, las fracciones recogidas selectivamente, los contenedores disponibles o las campañas publicitarias. También ha evaluado el comportamiento de los ciudadanos mediante la Encuesta de medio ambiente a las familias, publicada por el Eustat en 2008. Además, ha realizado entrevistas en profundidad a diferentes agentes relacionados con la materia.

Según concluye la investigadora, la clave para minimizar la problemática derivada de los residuos está en producir menos y en gestionar mejor aquellos que se generan. Uno de los grandes obstáculos a afrontar se debe a lo difícil que resulta en la actualidad desvincular el crecimiento económico de la generación de residuos. Sin embargo, Artaraz afirma que es posible realizar esta disociación mediante el desarrollo de modelos de producción y consumo responsables.

Las políticas públicas de gestión deben cambiar radicalmente si se quieren establecer dichos modelos, según se explica en la tesis. Como muestra de ello, el vertido, aun siendo el método de tratamiento menos sostenible de todos, es el más empleado en la mayoría de los municipios de nuestro entorno (debido a su bajo coste), y además sigue siendo subvencionado por las autoridades. Asimismo, a pesar de que, en teoría, todo plan de gestión apunta a la prevención en la generación de residuos como el objetivo prioritario, la legislación de la UE no establece objetivos cuantitativos al respecto.

Artaraz explica que la gestión de residuos debe abordarse desde distintas perspectivas, que van desde la económica a la medioambiental pasando por la social. En el caso del criterio económico, recuerda que deben considerarse tanto los costes marginales del método en cuestión (clasificación, transporte…) como sus beneficios marginales (disminución de la necesidad de recursos vírgenes, principalmente si no se opta por el vertido). Si además se prioriza el criterio medioambiental, obviamente es preferible el uso de sistemas alternativos al vertido y a la incineración sin recuperación energética.



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