¿Dónde va a parar todo aquello que reciclamos?

Los envases depositados en el contenedor amarillo, es decir, plásticos, metales y briks, son transportados a las plantas de selección, y de allí a sus respectivos recicladores. En este contenedor nos encontraremos:

  • Envases ligeros: Se dividen a su vez en tres fracciones: metales (acero y aluminio), plásticos (PET, PEAD, film y plástico mezcla) y briks. Un ejemplo de plástico PET es la botella de agua; de metal podemos destacar una lata de conservas y de film, una bolsa de patatas fritas. Cada fracción se dirige a su correspondiente reciclador, el cual se encargará de transformarlos en nueva materia prima.
  • Latas: Están compuestas de aluminio y pueden ser recicladas un número de veces ilimitado, ahorrando en recursos y energía. Estas latas se convierten en bobinas de aluminio con las que se fabricarán nuevas latas de refresco o de conservas.
  • Tetra briks: Este componente es uno de los más difíciles de clasificar por su composición: papel, polietileno y aluminio. Una vez depositados en el contenedor sus componentes son separados. De este componente obtenemos lingotes de aluminio que vuelven a utilizarse en la industria.

Los envases que depositamos en el contenedor azul -es decir, los envases de papel y cartón- son trasladados a una planta de recuperación donde se limpian de elementos impropios (plásticos, metales…), se clasifican en tipos de papel para reciclar y se prensan en balas de dimensiones y pesos estandarizados. Una vez preparados para su reciclaje se transportan hasta una fábrica de papel donde se convertirán en bobinas de papel nuevo que se acabarán convirtiendo en productos como cajas de zapatos, de cereales, periódicos, etc.

Alguno de los materiales que podemos conseguir con el reciclaje son:

  • Tuberías
  • Fibras textiles
  • Piezas de automóvil
  • Llantas de bicicleta
  • Camisetas
  • Sillas
  • Cajas de zapatos
  • Papel higiénico
  • Periódicos
  • Hueveras


Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de