IBERDROLA e IRTA, centro de investigación adscrito al Departamento de Agricultura de la Generalitat de la Catalunya, han llevado a cabo un estudio sobre la posibilidad de utilizar el dióxido de carbono procedente de centrales de cogeneración – que producen energía eléctrica y térmica de forma simultánea – como abono para cultivos de plantas en invernadero.

Este método de fertilización, junto a una gestión específica de los parámetros del cultivo, ha permitido mejorar la productividad de plantas herbáceas y leñosas tales como tomate, gerbera o especies hortícolas de alto valor añadido, junto el tejo y palmito, entre otras. Los resultados de la investigación abren nuevas oportunidades para la producción intensiva de especies vegetales, reaprovechando uno de los gases residuales que más contribuyen al sobrecalentamiento global del clima planetario.

La investigación del IRTA, enmarcada dentro del proyecto SOST-CO2, ha analizado el ciclo completo de CO2 emitido por una central de carbón y otra de gas natural, ambas de la empresa IBERDROLA. Para ello, los investigadores han estudiado las etapas de captura y aplicación del dióxido de carbono a un amplio espectro de especies hortícolas en explotaciones de agricultura intensiva.

Los datos han puesto de manifiesto que el gas residual procedente directamente, sin procesar, de la central de gas natural proporciona buenos resultados en términos de productividad para determinados cultivos en invernadero. En el caso del tomate, por ejemplo, el cultivo de plantas comerciales con fertilización carbónica ha mostrado un rendimiento superior al de plantas producidas sin CO2.
 
Las conclusiones del estudio se recogen en el “Manual del aplicador de CO2 en cultivos hortícolas”, en el que los científicos del IRTA abarcan los diferentes aspectos relacionados con la adecuación de los gases de combustión mencionados para obtener una mejora en la producción y en el rendimiento en horticultura intensiva.

El proyecto SOST-CO2, financiado por el programa Consorcios Estratégicos Nacionales en Investigación Técnica (CENIT) del Gobierno español para incrementar la inversión en I+D tanto pública como privada, se desarrolló a lo largo de cuatro años (2008-2011).



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