El incendio de un pesquero amarrado en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, el Oleg Naidenov, de bandera rusa, con cerca de 1.500 toneladas de fuel a bordo, hizo saltar la alarma el pasado sábado. Tras varias horas intentando apagar el fuego, la autoridad portuaria tomó la decisión de remolcar el barco a alta mar “por razones de seguridad; para evitar daños a las instalaciones portuarias, así como para evitar que las costas del archipiélago queden afectadas en caso de derrame”.

En opinión de SEO/BirdLife, se trata de una maniobra muy desafortunada, que demuestra lo poco que aprendimos del accidente del Prestige. Si bien la maniobra de alejamiento asegura que las consecuencias del accidente pasen más inadvertidas, el riesgo medioambiental no disminuye, sino que aumenta. Mucho más acertado hubiera sido acondicionar un muelle al que poder trasladar el barco sin riesgos importantes para las instalaciones portuarias, o bien remolcarlo a una bahía cercana, seleccionando un área de escaso valor ecológico, donde se pueda acotar un posible vertido (por ejemplo con el uso de barreras flotantes).

“Remolcar el barco a alta mar supone perder el control sobre la situación, incrementando el riesgo de un vertido, que al mismo tiempo sería más difícil de controlar. De ocurrir, las corrientes podrían repartir la mancha de fuel por un área difícil de predecir, probablemente alcanzando las costas del archipiélago en algún punto indefinido. Y eso acarrearía el riesgo de que llegara a zonas de gran valor ecológico de las islas cercanas”, afirma Cristina González, delegada de SEO/BirdLife en Canarias.

Pero incluso aunque el vertido no alcanzara las costas del archipiélago, no hay que olvidar que el medio pelágico, es decir, el mar abierto, también alberga una importante biodiversidad, particularmente valiosa en aguas de Canarias: diversas especies de cetáceos, tortugas y aves marinas amenazadas frecuentan las aguas oceánicas del archipiélago canario, además de numerosas especies de peces (algunas de gran importancia comercial, como el atún) y otros organismos marinos. En el caso de las aves, cabe recordar que Canarias es un santuario para la reproducción de pardelas, petreles y paíños, todas ellas especies que se alimentan lejos de la costa.

Parece que el incendio ha remitido en las últimas horas, y es esperable que el accidente no tenga consecuencias graves. Pero el episodio ha evidenciado la falta de protocolos de actuación ante este tipo de emergencias, un hecho particularmente grave cuando el accidente del Prestige debería haber servido, por lo menos, para aprender de nuestros fallos



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