En el SRR, Salón de la Recuperación y el Reciclado,  y TECMA, Feria Internacional del Urbanismo y del Medio Ambiente que se celebrarán de forma simultánea del 8 al 11 de junio de 2010 en Feria de Madrid, se mostrarán algunos de los avances y soluciones que proponen las empresas del especializadas en reciclaje y recuperación,  enfocadas a favorecer la sostenibilidad de las ciudades.

Más de 20 países europeos ya cuentan con sistemas de recogida de pilas y acumuladores usados. El 100% de las que se recogen, son recicladas y el 75% de los materiales contenidos, pueden reutilizarse tanto en la fabricación de nuevos acumuladores como en muchos otros productos que contengan sus metales o derivados químicos.

Las pilas y acumuladores están compuestos de materiales tóxicos y peligrosos y reciclarlas se ha convertido en una obligación para nuestra sociedad. Por este motivo, uno de los objetivos prioritarios de la Asociación Española de Recogedores de Pilas, Acumuladores y Móviles (AERPAM)  es concienciar a la población, a los fabricantes y a la clase política sobre la necesidad de adquirir hábitos de reciclaje en todos los sectores y de forma especial en el segmento de las pilas y baterías.

Los fabricantes asumen el coste íntegro del reciclaje

El Real Decreto 106/2008 de 2008 establece que los fabricantes y distribuidores de pilas tienen que hacerse cargo de los costes que supone la recogida, instalación y mantenimiento de contenedores así como de la limpieza y gestión final de los acumuladores usados. Además, deben encargarse de forma conjunta con las Comunidades Autónomas de las campañas de concienciación  medio ambiental.

En nuestro país, todos los productores están obligados a encargarse de la recogida y gestión de la misma cantidad, en peso, y tipo de pilas, acumuladores y baterías usados que haya puesto en el mercado, ya sea por venta directa, electrónica, por correo o automática.
 
Efectos nocivos de los componentes de las pilas 
El medio ambiente es la principal víctima del abandono indiscriminado de pilas debido al deterioro que experimentan las materias primas con las que están fabricadas, que, como es sabido, son altamente tóxicas y constituyen un grave peligro no solo para nuestro entorno sino también para la salud.

Las pilas que no se reciclan son enterradas en vertederos o quemadas en incineradoras con los demás desechos, liberando metales pesados al medioambiente y contaminando el agua y el aire por compuestos bioacumulables y sustancias tóxicas.

Los metales pesados se incorporan a la cadena alimentaría al ser absorbidos por plantas o peces y en el último eslabón, podrían llegar al ser humano. El compromiso e innovación de las empresas que operan en este sector, ha permitido disponer de un excelente punto de partida para continuar evolucionando.



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