Díaz Trillo ha asegurado que esta iniciativa se incluye en una línea de ayudas a la que la Consejería de Medio Ambiente destinará hasta 150.000 euros en el marco de las recomendaciones del Plan Nacional Integrado de Residuos, que prevé la progresiva sustitución de plásticos no biodegradables desde 2010.

Las asociaciones beneficiarias son la Federación Andaluza de Consumidores y Amas de Casa Al-Andalus, la Federación de Consumidores y Usuarios en Acción (FACUA-Andalucía) y la Unión de Consumidores de Andalucía (UCA/UCE), que percibirán 25.000 euros cada una para realizar una campaña informativa y formativa que contribuya a que el consumidor conozca la naturaleza y alcance del nuevo impuesto que grava el uso de bolsas de plástico de un solo uso. Asimismo, persigue analizar su comportamiento respecto a estos elementos y aumentar su predisposición a elegir alternativas más respetuosas con el medio.

La Junta subvenciona el 100% de la inversión de esta operación, que ha sido seleccionada en el marco del Programa Operativo FEDER de Andalucía 2007-2013, cuyo objetivo es la protección del medio ambiente, el entorno natural, los recursos hídricos y la prevención de riesgos, centrándose en la gestión de residuos domésticos e industriales, y que contempla campañas de sensibilización sobre los residuos, la reutilización y el reciclado.

Para la puesta en marcha de esta campaña se contempla el desarrollo de diversas actividades hasta el 31 de diciembre de este año. Entre ellas destacan iniciativas como la información sobre las bolsas reutilizables y biodegradables en diversas publicaciones impresas gestionadas por las asociaciones, la edición de folletos específicos, la confección de una bolsa reutilizable con el eslogan de la campaña para su reparto entre los consumidores, la realización de talleres o la difusión de la campaña a través de diversos medios de comunicación y plataformas online.

Las nuevas subvenciones anunciadas por Díaz Trillo se unen a la reciente presentación del "Plan Integral para la implantación del uso responsable de ecobolsas y otras buenas prácticas medioambientales en el sector comercial", una iniciativa elaborada por la Junta en colaboración con la Confederación Empresarial del Comercio de Andalucía (CECA), y cuyo objetivo es también contribuir a la reducción de los residuos de bolsas comerciales de un solo uso. Este programa cuenta con un presupuesto de 48.750 euros. Díaz Trillo ha recordado que aproximadamente el 60% de las bolsas de plástico es distribuida por pequeños comercios, por lo que se calcula que el impacto potencial del mismo asciende al 80% de la población andaluza.

El consejero ha indicado que, con la entrada en vigor en Andalucía de un impuesto progresivo que alcanzará los 10 céntimos para todo tipo de bolsas de plástico de un solo uso, esta comunidad se ha equiparado a la aplicación de normativas de carácter disuasorio de países como Malta o Irlanda. En este último caso, ha asegurado Díaz Trillo, un impuesto de 15 céntimos ha logrado desde 2002 una reducción del 90% en el uso de bolsas y del 95% en la generación de este tipo de residuos.

Apuesta de la Administración

Finalmente, el titular de Medio Ambiente ha destacado la apuesta general realizada por la Administración andaluza para acabar con el uso de bolsas de plástico desechables. Así, ha subrayado que el Plan Director Territorial de Gestión de Residuos No Peligrosos de Andalucía (2010-2019) establece como objetivo a partir de 2010 una disminución del 50% respecto a 2008 en la producción de estos elementos. Este mismo documento persigue la sustitución progresiva de plásticos no biodegradables, de forma que antes de 2013 se reduzcan un 60% y antes de 2016 tenga lugar una disminución del 90%. En cuanto a toneladas de residuos de envases generados, el objetivo respecto a 2006 es reducir un 4% en 2012; un 5% en 2015, y un 6% en 2019.

En línea con el Plan, la recientemente aprobada Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, establece la sustitución en 2018 de la totalidad de estas bolsas, con excepción de las que se usen para contener pescados, carnes u otros alimentos perecederos, para los que se establece una moratoria.

En el contexto europeo, España es uno de los mayores productores de bolsas de plástico y el tercer país consumidor, con un promedio de 238 empleadas al año por cada español, lo que supone 100.000 toneladas anuales de residuos, de los que la mayoría acaba actualmente en vertederos. Éstas representan el 0,4% de los residuos urbanos en España y son muy difíciles de eliminar (la tasa de reciclaje es mucho menor que la de eliminación en vertedero); además, están hechas a base de petróleo y se estima que en su fabricación se emiten anualmente 440.000 toneladas de dióxido de carbono. Otra de las problemáticas ambientales asociadas es la muerte de unos 100.000 animales marinos al año por ingesta de plásticos en todo el mundo.



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