Vivir cerca de espacios verdes urbanos cuida tu salud y te protege frente a una muerte prematura. Esta es la conclusión a la que ha llegado la mayor revisión sobre el tema realizada hasta la fecha, una investigación en la que han colaborado científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Universidad de Colorado (EEUU) y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), un centro impulsado por la Caixa.

Tras examinar nueve estudios longitudinales y los datos de más de ocho millones de personas de siete países, el estudio ha encontrado una “evidencia robusta” de que la exposición a parques, jardines y otras zonas verdes tiene un impacto beneficioso sobre la mortalidad prematura.

“Según nuestro trabajo, estimamos que se produce al menos una reducción del 4% en la mortalidad por cada incremento en el 0,1 en el índice de vegetación a 500 metros o menos de la residencia”, explica David Rojas, investigador del ISGlobal, la Universidad de Colorado y primer firmante de la investigación que publica The Lancet Planetary Health.

Desde EEUU, Rojas subraya que no sólo los parques o las zonas verdes extensas ejercen ese efecto positivo sobre la salud. “También otras formas de vegetación, como las huertas, los jardines vegetales, las arboledas o las zonas de césped aportan beneficios”, explica. Cuanto mayor es el espacio, mayores son estos beneficios, continúa. “Pero la protección se aprecia también con vegetación menos extensa, va más allá de los parques”.

Espacios verdes

Hay muchos factores que pueden explicar este efecto protector de los espacios verdes, añade el científico. “La facilidad que proporcionan para practicar una actividad física es la primera causa que se suele citar, lo primero en lo que pensamos, pero hay muchas más”, comenta.

Por ejemplo, las zonas ajardinadas, con vegetación o boscosas, también favorecen la interacción social, un factor que “está demostrado que mejor el estado inmunitario y mental de las personas”.

También proporcionan una mayor biodiversidad, lo que, según explica Rojas, favorece el estado de la microbiota y el sistema inmunológico de los individuos. Y, además, contribuye a mejorar la calidad del aire, prevenir las olas de calor y disminuir los niveles de ruido, que ayuda al bienestar.

En el meta-análisis realizado, los científicos han tenido en cuenta distintos factores de confusión, como el estado de salud previo o el nivel socioeconómico de las personas estudiadas. Y en los siete países analizados (Canadá, EEUU, España, Italia, Australia, Suiza y China) encontraron una asociación inversa entre la cercanía de una zona verde y la mortalidad prematura.

“En el estudio investigamos la mortalidad por todas las causas, pero tenemos datos que muestran que el impacto es especialmente notable en la mortalidad asociada a problemas cardiovasculares, respiratorios y cerebrovasculares”, comenta el investigador, quien subraya que “los resultados apoyan intervenciones que promuevan el uso de espacios públicos para áreas verdes. Porque es una estrategia para mejorar la salud pública”.

Zonas verdes y mejor salud

Rojas recuerda que el trabajo realizado ha querido superar los trabajos que previamente ya habían mostrado la existencia de una relación entre las zonas verdes y una mejor salud. “Muchos de estos estudios previos se basaban en un momento concreto y usaban diferentes maneras para medir esa exposición a las zonas verdes”.

Debido a esto, los científicos seleccionaron solo estudios longitudinales (que habían seguido a un mismo grupo de personas durante varios años), que midieran la existencia de zonas verdes a través de imágenes de satélite y consideraran la mortalidad prematura. “Es la síntesis más completa realizada hasta la fecha”.

Y las conclusiones son claras: “incrementar las zonas verdes urbanas no solo es fundamental para promover la salud pública, sino también para luchar contra el cambio climático y mejorar la sostenibilidad”.

Con estos datos en la mano, el investigador reclama a los responsables políticos de distintas administraciones el diseño de ciudades más verdes. “Lo ideal sería un diseño global, con estrategias que previniesen la gentrificación y permitiesen que los ciudadanos de todos los niveles socioeconómicos pudieran beneficiarse de los efectos protectores”.

La mitad de la población mundial vive en ciudades. El impacto de estas políticas puede ser muy grande”, concluye Rojas. Precisamente el equipo está actualmente tratando de cuantificar el número de muertes prematuras que se podrían evitar con el desarrollo de entornos urbanos más verdes.

Fuente: CRISTINA G. LUCIO / EL MUNDO,

Artículo de referencia: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2019/11/21/5dd5476cfdddffd9558b45c1.html,



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