Las praderas marinas, cuyo valor económico por hectárea asciende a casi 12.000 euros por el beneficio que proporciona a peces y aves de alto valor ecológico, están en claro retroceso a causa del calentamiento global, según el informe "Gestión de Praderas Marinas y Resiliencia frente al Cambio Climático", realizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El estudio analiza las amenazas a las que se enfrentan las praderas marinas (plantas sumergidas con flores en aguas poco profundas) y propone estrategias para su supervivencia, ya que según uno de los autores Mats Björk, en general, "están en situación vulnerable" debido a que sus "hábitats" están disminuyendo por el aumento de la temperatura del agua, el crecimiento de algas y la reducción de la luz, "todos ellos efectos del cambio global".

El informe explica que las praderas marinas necesitan luz para vivir y que debido a las tormentas, inundaciones y a la erosión de las costas se están produciendo perturbaciones en los sedimentos que las asfixian. Además, la eutrofización (exceso de nutrientes) puede producir invasiones de algas que hacen sombra a las hojas de estas plantas florales y el aumento de temperatura del agua produce cambios en la acidez oceánica y mayores concentraciones de CO2 en la atmósfera.

Por su parte, el jefe del Programa Marino Global de UICN, Carl Gustaf Lundin subrayó que el cambio climático está "atacando los tesoros de nuestros océanos" por lo que ahora es el momento de "reconocer el verdadero valor de este precioso recurso natural". Las praderas marinas sirven de alimento a muchos animales, incluidos peces, crustáceos, aves marinas y tortugas, y también se utiliza para rellenar colchones, cubrir tejados en Europa y África, o como remedio tradicional a enfermedades de la piel en el Mediterráneo.

Asimismo, dijo que a pesar de los efectos del "ya real" calentamiento global, aún se puede hacer mucho para ayudar a la supervivencia de las praderas marinas. "La protección de refugios de praderas marinas y su conexión con los hábitat adyacentes, como los manglares y arrecifes de coral, aumentarán de manera considerable sus posibilidades de supervivencia", concluyó.



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