Pozo ilegal en Doñana / WWF

Por F. Toribio

redaccion@ambientum.com

La Junta de Andalucía esta redactando un plan para la Ordenación del espacio Agrario de Doñana con el objetivo de terminar con las irregularidades en cuanto a la gestión del agua y del terreno.

La asociación ecologista WWF ha estudiado las transformaciones de suelo sufridas desde que se aprobó el Plan de Ordenación del Territorio del Ámbito de Doñana (POTAD) en 2003. Dando forma al documento: Caudales ecológicos en la marisma del parque Nacional de Doñana y su área de influencia. La información recabada en el estudio podrá servir de ayuda a la Junta.

75 hm3/año en vez de 200

Para evitar llegar a una situación insostenible, como la que ahora azota a las Tablas de Daimiel, WWF pide 200 hm3/año como caudal ecológico frente a los 75 que tiene ahora este humedal, una cifra mínima que le impide conservar sus ecosistemas. La organización también demanda la eliminación del 50% de la superficie de cultivos regados con aguas subterráneas.
Sólo 30.000 hectareas

En este documento se recogen los cambios sufridos dentro de Doñana durante la última parte del siglo XX, donde "se ha reducido la superficie de 150.000 hectáreas hasta las 30.000 actuales, debido a intervenciones humanas".

"Mediante la construcción de diques, drenajes, modificación de cauces, etc, y las variaciones existentes en las aportaciones fluviales y subterráneas, la marisma recibe actualmente menos del 20% de los aportes de agua que recibía de forma natural".

Tras varios intentos para recuperar la hidrología natural de la zona durante los 80 y 90 y tras haber fracasado dichas iniciativas, nace Doñana 2005. Un proyecto que recoge las diferentes actuaciones a realizar para frenar la tendencia negativa que sigue con respecto a los aportes de agua a la marisma, restaurar el caudal ecológico de la zona.

Afecciones a flora y fauna

La inestabilidad y la falta de agua en las inmediaciones del Parque Nacional han tenido unas conclusiones perjudiciales para la vegetación existente. Por ejemplo entre 1990-2004 las agrupaciones vegetales con requerimientos hídricos mayores han reducido su superficie más del 60%, alcanzando en algunos casos el 80%. Este retroceso vegetal tiene consecuencias entre la fauna silvestre de la zona, como las afecciones sufridas por avetoro común, cerceta pardilla o la focha moruna.



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