El Laboratorio de Socioecosistemas de la UAM, en colaboración con la Universidad del País Vasco, la Universidad de Almería y la Universidad Politécnica de Madrid, realizó un estudio donde se exploran cuáles son los factores que determinan que unas personas prefieran preservar unos servicios de los ecosistemas en vez de otros. Por ejemplo, ¿cuáles son las razones por las que unas personas prefieran preservar el disfrute estético del paisaje o el turismo de naturaleza en vez de la regulación hídrica o la formación del suelo?

El estudio, publicado en la revista PLoS ONE, muestra que el 90.5% de la población reconoce que los ecosistemas contribuyen al bienestar humano. Sin embargo, existen diferencias de acuerdo con los servicios que la población considera importantes, dependiendo principalmente de tres factores: el origen de la población, el género y el tipo de gestión realizada en los ecosistemas estudiados.

La primera conclusión obtenida por los investigadores es que la población rural reconoce un flujo más diverso de servicios que las poblaciones urbanas: Este gradiente entre el medio rural y urbano es resultado de la sinergia entre diferentes variables como el origen del conocimiento; es decir, si dicho conocimiento es técnico y experimental (predominante en medio urbano) o si es experiencial y local (predominante en medio rural).

Mientras que aparece una fuerte sinergia entre el conocimiento ecológico local de la población rural con el mantenimiento de la regulación hídrica o de la formación del suelo, el conocimiento formal vinculado con la educación ambiental aparece asociado principalmente con el disfrute estético de los paisajes y con el turismo de naturaleza. Este resultado pone de manifiesto que las comunidades rurales con conocimiento ecológico tradicional se encuentran más conectadas con las dinámicas propias del funcionamiento ecológico que las poblaciones de origen urbano.

Asimismo, el estudio muestra el efecto del género en las percepciones de las contribuciones de la naturaleza a la sociedad, ya que mientras que las mujeres otorgan mayor importancia a los servicios de regulación (por ejemplo, purificación de aire, formación del suelo o regulación hídrica), los hombres lo hacen hacia los servicios de abastecimiento (por ejemplo, alimento procedente de la ganadería o pesca) o la caza recreativa.

Finalmente, el estudio muestra cómo las percepciones sociales hacia los servicios varían en función del tipo de gestión realizada en el territorio. Mientras que en paisajes gestionados de manera intensiva la población prioriza los servicios de alimento, en los ecosistemas protegidos bajo la figura de Parque Nacional se percibe principalmente aquellos servicios demandados por la población urbana (por ejemplo, purificación del aire, educación ambiental, o turismo de naturaleza).

Por el contrario, son en aquellos ecosistemas donde se permiten usos tradicionales y que están protegidos con la figura de Parque Natural, donde la población percibe mayor diversidad de servicios. Por tanto, resulta evidente que prácticas de gestión ambiental basadas en la preservación conjunta de la diversidad cultural y biológica son las que favorecen que la sociedad española perciba y dé importancia a un flujo más rico y diverso de servicios, promoviendo así a su vez la conservación de los ecosistemas.



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