Las tres "e" son esenciales para asegurar la salud de nuestro planeta

El Premio Global de la Energía se celebra cada año en San Petersburgo en una ceremonia presidida por el Presidente de la Federación Rusa, donde los ganadores reciben un premio de 39 millones de rupias, explica su web. Desde la primera entrega de premios en 2003, 35 personas de 11 países han sido galardonados, entre ellos, científicos tan relevantes como Arthur Rosenfeld, de los EEUU, por su trabajo pionero en eficiencia energética de edificios; Akira Yoshino, de Japón, por la invención de las baterías del ion del litio, y Thorsteinn Ingi Sigfusson, de Islandia, por el desarrollo del hidrógeno como fuente de energía alternativa viable en su país.

El proceso para otorgar los premios es supervisado por un comité internacional compuesto por 20 científicos de 13 países, y presidido por el científico británico y ganador del Premio Nobel de la Paz Profesor Rodney Allam. Entre los líderes mundiales que han apoyado el Premio se encuentran el ex presidente estadounidense George W. Bush, el ex primer ministro británico Tony Blair y Gordon Brown, el ex presidente francés Jacques Chirac, el actual primer ministro canadiense Steven Harper y el actual primer ministro japonés Shinzo Abe.

Energía, economía y ecología

En esta edición, tanto los galardonados como el comité internacional han coincidido en afirmar durante la ceremonia, que tuvo lugar el pasado 18 de septiembre, que “la descarbonización de la energía, las inversiones en fuentes de energía limpias y nuevas, así como la creación de una economía dinámica de baja emisión de carbono es un nuevo paradigma que ayudará a resolver los acuciantes desafíos que enfrenta la humanidad“, dice la Asociación en un comunicado. Es la síntesis de las tres “e” (energía, economía, ecología) que serán el factor decisivo para la salud de nuestro planeta, explica.

Según los expertos que asistieron a esta cumbre, los hidrocarburos seguirán desempeñando un papel clave en el balance energético mundial durante las próximas décadas. Sólo a mediados del siglo XXI será posible una transición hacia fuentes de energía renovables y limpias, piensan.

De acuerdo con los pronósticos de los galardonados, en los próximos 40 años la participación de la energía solar en el balance energético mundial aumentará radicalmente hasta el 25,5% y superará al gas (21%). Además, prevén que la energía eólica supondrá el 12,8%, la energía hidroeléctrica el 9,4%, la energía nuclear el 7,4% y la bioenergía el 5,2%. También que el desarrollo de la energía termonuclear será significativo en el futuro, hasta el año 2100. Su participación representará el 11,3% del balance mundial, afirma.



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