Soria ha realizado estas declaraciones a su llegada a la segunda jornada del XVII Congreso Nacional del PP que se está celebrando en Sevilla. El ministro ha explicado que lo que ha hecho el Ministerio ha sido pedir un informe al Consejo de Seguridad Nuclear para que "para que determine si era posible prolongar la vida útil de este reactor nuclear desde 2013 hasta 2019, y en la mañana del viernes hemos recibido esa comunicación y es posible".

Por lo tanto, ha añadido que "a partir de ahora el Ministerio lo que va a hacer es activar los informes internos para, en base a ese dictamen del CSN poder prever que esa apertura sea hasta 2019".

Rechazo de ecologistas

Greenpeace lamenta el incumplimiento que el CSN hace de su misión ante la conclusión de su dictamen sobre la central nuclear de Garoña (Burgos). La ONG establece que los tres impedimentos más graves para que se modifique la Orden Ministerial son:

  1. El proceso de revisión de la seguridad de las centrales nucleares en Europa no ha concluido. Por ello, este dictamen prescinde de los resultados que ahora están siendo revisados simultáneamente por grupos de trabajo europeos. Los resultados provisionales exponen deficiencias graves que debe analizar la central nuclear de Garoña.
  2. La extralimitación del CSN en su dictamen. En él ya se explica a los operadores de la central los pasos a seguir en el caso de que quieran pedir la prórroga de la licencia, cuando es imposible determinarlas sin conocer las nuevas condiciones que se establecerán tras las pruebas de resistencia. Esto vulnera el principio de precaución como punto de partida, principio que, según Greenpeace, debería ser básico para cualquier organismo que vele por la seguridad.
  3. Tras el accidente de la central nuclear de Fukushima, cuyo reactor es idéntico al de Garoña, se demostraron las graves carencias de seguridad que tiene este reactor y, consecuentemente, las derivadas de un accidente de esas dimensiones, que tras casi un año están lejos de resolverse. El CSN demuestra con su dictamen no tenerlo en consideración, lo que es sinónimo de que no está velando por la seguridad de las personas y el medio ambiente.

“Casi un año después del accidente de Fukushima, con su reactor todavía incontrolado, la labor del organismo de seguridad japonés ha quedado desacreditada. El reactor de Garoña es idéntico al de Fukushima, por lo que el CSN debe cumplir con sus obligaciones y mantener el cierre de una de las centrales más viejas de Europa”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace.

Ecologistas en Acción, por su parte, considera que es una irresponsabilidad mantener abierta una central vieja, construida antes de las enseñanzas de los principales accidentes nucleares -comenzó a funcionar en 1971, mucho antes de los sucesos de Chernobil y Harrisbourg- y aquejada de problemas mal solucionados.

Con esta nueva prórroga queda demostrada además la connivencia con la central del anterior Gobierno, que anunció a bombo y platillo que la central estaría obligada a tomar las medidas necesarias para hacer irreversible su cierre en 2013. Nunca existieron tales medidas, puesto que la central solo se puede manipular en los periodos de recarga, que en el caso de Garoña suceden cada dos años. El anterior Gobierno es tan responsable como este de lo que pueda suceder en el futuro.



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