Con el trasfondo de los esfuerzos de la UE por transformarse en una «Unión de la Energía», dicha Dirección General ahondó en esta cuestión en un acto del Centro de Política Europea (CPE) celebrado en Bruselas.

La energía es uno de los temas geopolíticos más preocupantes para la UE, máxime dada la crisis en Ucrania. Según explicaron desde la Dirección General citada, nuestra dependencia energética y su elevado coste son innegables: importamos el 53 % de la energía consumida, cuyo coste es superior a mil millones de euros al día. En concreto, importamos el 88 % del petróleo crudo y el 66 % del gas natural. Hay seis Estados miembros cuyo suministro de gas natural depende totalmente de Rusia. Por otro lado, hay tres Estados miembros (Estonia, Letonia y Lituania) que dependen de un único operador externo para la operación y el equilibrado de su red eléctrica.

Para abordar este problema, la Comisión Europea publicó a finales de mayo la Estrategia Europea de la Seguridad Energética. Uno de sus objetivos a medio y largo plazo consiste en el desarrollo de tecnologías energéticas. Este documento especifica que la Comisión «asignará un papel central a la seguridad energética en la aplicación de las prioridades del Programa Marco Horizonte 2020». Otros aspectos relevantes para la investigación son el establecimiento de «una red de ciencia y tecnología europea sobre la extracción de hidrocarburos no convencionales» y la promoción del desarrollo de las tecnologías de energías renovables en negociaciones bilaterales y multilaterales.

Ristori informó al público asistente al acto del CPE que al menos 6000 millones de euros del fondo de Horizonte 2020 están dedicados a la energía. No obstante, pese que los programas de la UE como Horizonte 2020 serán importantes para facilitar la implantación de la estrategia, según Ristori, el grueso de la financiación deberá provenir del sector privado: «La rentabilidad de la inversión en los proyectos de energía es buena; mejor que en otros sectores como el del transporte. El sector privado deberá ser la fuente predominante de financiación».

Por lo que concierne a la transformación en una «Unión de la Energía», desde la Dirección General insisten que ya hay madurez tecnológica para avanzar en este sentido. Sin embargo, Ristori señaló que existe una distancia entre el ámbito de la investigación y el industrial que hay que acortar.

En su opinión, en los próximos tres o cuatro años se conseguirán las condiciones propicias para fabricar una consola energética que permita a cada individuo controlar plenamente su consumo energético. En sus palabras: «Las tecnologías ya tienen la madurez necesaria. No hay impedimento para pasar con rapidez a esa etapa y crear, en los próximos años, tres o cuatro millones de "viviendas inteligentes"». Pero según Ristori, ello requiere que mejoremos la capacidad de nuestra industria para generar productos y que tendamos un puente entre los sectores de la investigación y la industria.



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