Una quincena de activistas de la organización ecologista Greenpeace escalaron el domingo la Torre Eiffel en París para desplegar una pancarta que denunciaba la "obsesión nuclear de Nicolas Sarkozy".

El cartel, de 15 metros por 15, que contenía el icono que representa la radioactividad, fue desplegado entre el primero y el segundo piso del monumento, al centro de una bandera de la Unión Europea, colocada en ese lugar el 1 de julio, cuando Francia asumió la presidencia rotatoria de la Unión.

"Desde su elección, el presidente de la República francesa no retrocede ante nada para vender el tema de la energía nuclear", afirma, Frédéric Marillier, responsable energía en Greenpeace Francia.

De forma simultánea, Sarkozy acogía a cerca de 40 jefes de estado y de gobierno en el Palacio del Elíseo, con motivo del lanzamiento de la Unión por el Mediterráneo.

Greenpeace ha denunciado que el presidente francés actúa en sus viajes al extranjero como un agente comercial de la compañía Areva, dedicada a producción de energía nuclear.

Mediante un comunicado, el organismo recordó que Areva había informado de que el martes que 30 metros cúbicos de líquido que contenía uranio se habían vertido de forma accidental en un río cercano a su planta nuclear de Tricastin.

La protesta de Grenpeace es la segunda manifestación anti nuclear que se realiza en el centro de París en menos de dos días.

El sábado, miles de personas desfilaron por las calles del centro de París para protestar contra las centrales nucleares.

"El presidente francés y de la Unión Europea debería apoyar un modelo energético basado en las (energías) renovables, verdaderas energías limpias, disponibles en abundancia y portadoras de paz", agregó Marillier.



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