España y Portugal han firmado una tregua con el almacén nuclear de Almaraz

Portugal recurrió en su queja -presentada en Bruselas el pasado 16 de enero- al artículo 259 del Tratado de Funcionamiento europeo, lo que implicaba que Lisboa tenía intención de llevar el choque por Almaraz hasta el Tribunal de Justicia de la UE. Ha hecho falta la mediación del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y la intervención de Mariano Rajoy y su homólogo portugués, António Costa, para desatascar el conflicto. Los tres firmaron la tregua a principios de este mes en la cumbre de Malta y este martes la Comisión Europea ha anunciado el acuerdo "amistoso".

En Lisboa han comparecido los ministros de Exteriores y Medio Ambiente, Augusto Santos Silva y João Pedro Matos Fernandes. El conflicto por el almacén de Almaraz no ha tenido mucho eco en España, pero en Portugal la autorización dada al silo despertó un unánime rechazo. Todos los partidos condenaron en la Asamblea de la República el paso dado por España "ignorando a la población de Portugal".

El acuerdo cerrado ahora obliga a España a compartir con Lisboa "toda la información" sobre medio ambiente y seguridad del proyecto. Además, se organizará una visita de inspección a la central en la que participarán expertos portugueses y la Comisión. Para estos dos asuntos habrá un plazo de dos meses, durante el que España no podrá autorizar la puesta en funcionamiento del silo. Además, "se abstendrá de tomar cualquier medida que pueda considerarse irreversible".

Las dos claves de ese examen serán si el almacén se encuentra dentro del perímetro autorizado para la propia central nuclear y el periodo de almacenamiento, que podría desembocar en un nuevo estudio de impacto ambiental.

A cambio, Portugal retira la denuncia que presentó, en la que se quejaba de la falta de una evaluación de los impactos transfronterizos. Pero en el propio acuerdo se establece que Lisboa no renuncia a volver a "valerse" del artículo 259. "Este acuerdo no pone en entredicho el derecho de Portugal a recurrir a todos los medios legales", ha recordado el ministro luso de Asuntos Exteriores.

Ecologistas en Acción ha lamentado que el Ejecutivo portugués no haya sido "capaz de mantenerse firme". Lo achaca a "las presiones tanto del Gobierno español como de la Comisión Europea" y a "la oferta de acelerar las interconexiones energéticas" en la Península. Por primera vez desde 1999, el pasado año el balance de intercambio de electricidad entre los dos países fue favorable a Portugal, que vendió a España más energía de la que le compró.



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