Un tipo de gas natural, el de esquisto (que debe su nombre a la roca porosa de la que se extrae) está experimentando un crecimiento considerable: de representar el 1,4 por ciento del mercado estadounidense en 2000, pasó a suponer el 17 por ciento en 2011.

Esta semana, los eurodiputados miembros de la comisión de Industria del Parlamento Europeo votaron informes en los que se evalúa la vertiente industrial, energética y medioambiental de este tipo de gas. De acuerdo con estos textos, el desarrollo de la extracción de gas de esquisto en Europa contribuiría a reducir la dependencia energética exterior, y podría suponer una bajada global de precios, al suponer una mayor competencia en el mercado. Además, abriría nuevas oportunidades laborales para los europeos.

La cruz de la moneda la representan la gran cantidad de agua necesaria para proceder a su extracción, la contaminación de las aguas subterráneas suelo que podría provocar, sus posibles efectos sísmicos, el riego de fugas…

Próximos pasos

Está previsto que los informes sean debatidos y votados por el pleno de la Eurocámara en el mes de octubre. Aunque aún es pronto para determinar si su extracción a gran escala será viable en la UE, países como Polonia, Austria, Alemania, Holanda, Suecia y Reino Unido ya permiten que se realicen prospecciones, y están preparándose para comenzar a extraer si se demuestra posible. Otros Estados miembros, como Francia y Bulgaria, han optado por suspender los planes al respecto.



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