Uno de los principales retos para que disminuyan los efectos del cambio climático y el nivel de CO2 es reducir el consumo de energía en los edificios, como por ejemplo potenciando el uso racional de aire acondicionado. Pero estas acciones resultan ineficaces si los edificios no se construyen de manera adecuada para evitar el derroche energético.

El objetivo perseguido por GREA es descubrir qué materiales, como el poliuretano, el hormigón y elementos vegetales (hiedra y césped, entre otros) son los que proporcionan una mayor eficiencia energética, y evaluar también su comportamiento a medida que pasan los años.

La estrategia seguida por GREA ha consistido en la construcción, en el término municipal de Puigverd de Lleida (Lleida), de 20 cubículos de las mismas dimensiones  (2,4 x 2,4 x 2,4 metros) que simulan ser viviendas en escala reducida. Estos cubículos solo se diferencian entre sí por los materiales que se han utilizado para su construcción. De hecho, todos los cubículos tienen la misma orientación, y están dispuestos de tal forma que no se exponen nunca a la sombra. De esta forma, las diferencias en la evolución de la temperatura interior o la variación de consumos energéticos cuando se controla la temperatura son debidas únicamente a sus diferencias constructivas.

Los resultados obtenidos hasta el momento revelan la importancia de los materiales de aislamiento en el ahorro energético de una vivienda respeto a las construcciones sin aislar. De hecho, el uso de poliuretano en los edificios aportaría un ahorro de hasta un 50% en el consumo energético durante la temporada de verano. Asimismo, el uso de materiales de cambio de fase (PCM), como por ejemplo la parafina y las sales, así como la incorporación de materiales que antiguamente se utilizaban, como la lana, el corcho y la tierra, aumentaría la inercia térmica del edificio. En el caso de los materiales de cambio de fase se podría obtener un 15% adicional de ahorro energético.

GREA ha colaborado de forma activa con empresas tanto nacionales como internacionales alrededor de esta línea de investigación. Empresas del sector de materiales constructivos, como Synthesia, Honeywell, Ediltec, Consorcio de la Termoarcilla y la ingeniería Detea se han beneficiado de esta investigación llevada a cabo por el centro tecnológico de la Universidad de Lérida, evaluando la eficiencia energética de diferentes soluciones constructivas y de los materiales que comercializan.



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