El Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética, elaborado por Bruselas, desglosa las inversiones necesarias para alcanzar lo que llama un desarrollo basado en tecnologías de bajo coste de carbono (cost-effective low carbon Technologies) en las diversas fuentes. La UE calcula que deberíamos invertir 16.000 millones de euros para la energía solar, 13.000 millones para la captura y almacenamiento de carbono, 7.000 millones para la energía nuclear y 6.000 millones para la energía eólica.

En un contexto que precede a la importante Cumbre del Clima de Copenhague, que se celebrará a finales de año, y que debe replantear el nuevo protocolo de Kioto de lucha internacional contra el calentamiento, la Comisión apunta hacia la economía de bajo nivel de carbono como forma de frenar el cambio.

“Esta mayor inversión en tecnologías limpias acelerará la transición hacia una economía de bajo nivel de carbono, esencial para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir la dependencia europea de las importaciones de petróleo y gas”; señala la Comisión a través de un comunicado en su página web.

Aunque 50.000 millones de euros puede parecer un importe “muy ambicioso en la actual situación económica”, admite la Comisión, “los expertos coinciden en que la inversión a gran escala valdrá la pena”. La economía de bajo nivel de carbono se basa en el desarrollo de las tecnologías (I+i+d). “El mercado de estas tecnologías está creciendo de manera vertiginosa, lo que permite prever ganancias enormes y la creación de millones de puestos de trabajo en los países que se sitúen a la cabeza desde el primer momento”.

Compromiso “ambicioso” ante Copenhague

"Si aumentamos ahora las inversiones inteligentes en investigación, podremos desarrollar nuevas fuentes de crecimiento, lograr una economía más respetuosa del medio ambiente y garantizar que la UE sea competitiva cuando salgamos de la crisis", señala Janez Potočnik, comisario de Ciencia e Investigación.

El plan de tecnología energética subraya el compromiso de la UE en la lucha contra el cambio climático, de cara a la Conferencia de Copenhague.

En la actualidad la UE invierte cerca de 3.000 millones de euros al año en la investigación y desarrollo de energías limpias. El plan desea alcanzar los 8.000 millones al año, lo que representa 50.000 millones más durante los próximos diez años. Esta financiación procedería de fuentes diversas (industria, bancos, inversores privados y sector público). Además, se elegirá una veintena de ciudades europeas como banco de prueba para las nuevas tecnologías limpias.

Los combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón representan hoy día el 80% de la energía que consume la UE. Más de la mitad de esa energía procede de países ajenos a la Unión Europea, según los datos de la Comisión.



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