La familia de las nubes altas agrupa tres géneros de nubes (Cirrus, Cirrocumulus y Cirrostratus), de los cuales se pueden llegar a diferenciar hasta once especies y ocho variedades diferentes.

Estas nubes son las que se encuentran a mayor altitud dentro de la troposfera, entre los 6.000 y 10.000 metros habitualmente, aunque a veces pueden encontrarse fuera de esta franja altitudinal.

Nubes altas

Así, en las zonas polares y las próximas a éstas dentro de las franjas de climas templados, durante el invierno, en situaciones de frío muy intenso, pueden formarse a altitudes menores. Respecto a su límite superior, depende de la situación de la tropopausa, frontera entre la troposfera y estratosfera, que en función de la latitud y la época del año puede encontrarse a mayor o menor altitud.

De las zonas mencionadas, pueden situarse sólo entre los 6 km y los 8 km de altura, por debajo de cuyo valor se formarán las nubes altas.

En las regiones templadas durante los meses más cálidos y en las regiones tropicales, en cambio, se pueden situar entre los 13 km y 15 km de altura, mientras que en las zonas ecuatoriales puede superar los 18 km. En esas condiciones, las nubes altas pueden formarse claramente por encima de los 10 km.

La zona de la troposfera donde se forman estas nubes se encuentra permanentemente por debajo de los 0°C. Por eso, las nubes altas están formadas siempre por cristales de hielo, que pueden tener diferentes formas, por ejemplo de aguja, de placa o de estrella, pero siempre siguiendo una sistema de cristalización del agua, que es el prisma hexagonal.

El aire de la parte superior de la troposfera es habitualmente muy seco. Por eso, incluso cuando hay condiciones para la formación de nubes a causa de la presencia de humedad, la cantidad de agua en forma de vapor de agua que contiene es muy pequeña.

Así, la estructura de las nubes altas está formada siempre por una densidad baja de cristales de hielo, característica que les da un aspecto tenue y que es también responsable de su grosor escaso.

Apariencia

La apariencia y características dominantes de las nubes altas son un calor blanco intenso y un aspecto translúcido. Debido a su altitud, su movimiento aparente desde la superficie terrestre es lento.

Durante minutos las encontraremos ocupando aproximadamente la misma zona del cielo a diferencia de lo que pasa habitualmente con nubes más bajas. Eso no significa que no se muevan, sino que, como están tan lejos de la superficie terrestre, parece que vayan lentas.

Al ser muy tenues, las nubes altas dejan pasar la luz solar a través suyo, y sólo hacen que esté ligeramente amortiguada, sin que los objetos dejen de proyectar sombras. Su grosor escaso impide que la base forma cualquier sombra y, por eso, se ven siempre de color blanco intenso, y nunca presentan tonalidad grisácea.

Algunas veces forman cortinas de precipitación que no llegan nunca al suelo, y dan lugar a virgas. Pueden generar, en cambio, una amplia variedad de fenómenos de tipo óptico, como los halos, parhelios y varios tipos de arcos luminosos, debido a su composición exclusivamente formada por cristales de hielo.

Dependiendo de la posición del Sol, del tipo de cristales concretos que formen la nube y de su orientación, estas partículas generan fenómenos de refracción y reflexión de la luz que dan lugar a esta variedad de fenómenos ópticos.

¿Cuándo se forman?

Las nubes altas se forman cuando en la parte superior de la troposfera hay una cierta cantidad de vapor de agua y se produce el ascenso de una capa de aire. A las temperaturas extremadamente bajas que hay en estas zonas, un poco de vapor es suficiente para que se alcance la saturación y sublime el vapor, de manera que se formen los cristales de hielo que integrarán la estructura de la nube.

Este tipo de procesos tienen lugar cuando se inicia la llegada de un frente cálido, frío u ocluido. Las nubes altas, pues, se asocian siempre con un cambio de tiempo. Cuando se observan en el cielo es muy probable que al cabo de unas horas se produzcan precipitaciones, cambios de la dirección y velocidad del viento y de la humedad, cuando llegue la parte activa de la perturbación.

También se forman nubes altas cuando una nube convectiva crece lo bastante para llegar a la parte superior de la troposfera, proceso habitual cuando se produce una tormenta.

Fuente: Javier Martínez de Orueta, Técnico en Medio Ambiente y Educador Ambiental,

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