Los piratas impiden la extinción de una tortuga gigante 

Después de cinco años de búsqueda, ha sido posible localizar en las laderas del volcán Wolf, en la isla Isabela, diversos ejemplares genéticamente puros o híbridos de la tortuga gigante de la isla Floreana, que ahora forman parte del proyecto de cría en cautividad y que serán reintroducidos en el medio natural.

Las islas Isabela y Floreana se encuentran a más de 150 kilómetros de distancia y es imposible que las tortugas de una isla se desplacen a la otra de forma natural pero, curiosamente, los piratas y cazadores furtivos que visitaban estas islas hace siglos podrían haber trasladado algunos ejemplares y ahora ser los responsables indirectos de su futura recuperación. Así lo explican los investigadores en un artículo científico publicados en la revista Scientific Reports (13 de septiembre).

El gobierno de Ecuador ha anunciado que la confirmación científica del descubrimiento de ejemplares de la tortuga gigante de la Florensa (especie Chelonoidis niger, conocida también como Chelonoidis elephantopus) refuerza los trabajos de cría en cautividad y la repoblación en la isla Floreana.

El proyecto Iniciativa para la Restauración de las Tortugas Gigantes (GTRI por sus siglas en inglés), liderado por la Dirección del Parque Nacional Galápagos y la organización Galapagos Conservancy, puso en marcha en 2015 una expedición al volcán Wolf, en la isla Isabela, con la intención de localizar la mayor cantidad de tortugas gigantes tipo montura. Un total de 32 ejemplares fueron trasladados al Centro de Cría en Cautividad Fausto Llerena, en la isla Santa Cruz.

El objetivo era identificar especímenes con ascendencia genética de las islas Floreana y Pinta, dos especies de tortugas tipo montura que se extinguieron en sus islas de origen.

De las 32 colocadas en el centro de crianza, ninguna tenía genes de la especie de la isla Pinta (Chelonoidis abingdonii), pero 19 tienen ascendencia de tortuga de la isla Floreana. Un muestreo genético detallado -que cuyos resultados preliminares se presentaron en 2016 y ahora se publican en la revista Scientific Reports- identificó la existencia de individuos con genes de la tortuga que se consideraba extinguida hace más de 150 años.

A través del uso de métodos de identificación genética se pudo asignar los individuos a su especie de forma precisa, pues en el 2012, luego de analizar las muestras mediante un software especializado surgió la posibilidad de que exista al menos un individuo puro y otro con alto contenido genético habitando el volcán Wolf.

“Generalmente estamos oyendo sobre extinciones y lo dañino que el ser humano puede ser para una especie, pero hoy, con los resultados de esta investigación estamos demostrando al mundo que es posible revertir los efectos negativos sobre la naturaleza. Vamos a recuperar una especie extinta”, ha indicado el Ministro de Ambiente de Ecuador, Tarsicio Granizo. Para Linda Cayot, Asesora Científica de Galapagos Conservancy y Coordinadora de Giant Tortoise Restoration Initiative (GTRI), “lograr la restauración, aunque sea parcialmente, de la extinta especie de tortugas de Floreana era impensable hace sólo unos años y ahora será una realidad”.



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