El cuerpo de las orugas es largo y dividido en segmentos. Tienen seis patas, más cinco pares de patas falsas, pseudopatas o propodios (espuripedios en Lepidoptera) en los segmentos del abdomen (en ocasiones el último par puede faltar). Tienen un parecido superficial con las larvas de los sínfitos, suborden de insectos himenópteros, pero se distinguen de ellas porque en las larvas de Symphyta hay siete pares de pseudopatas. Otra diferencia es que las orugas tienen pequeños ganchos en las patas falsas. El espacio entre las patas falsas y las patas varía en las diferentes especies: mientras en algunas es muy pequeño, en otras, como las pertenecientes a la familia Geometridae, es mucho mayor, según WP.

Las orugas, como todos los insectos, respiran por un sistema de tráqueas. El aire entra en sus cuerpos a través de series de pequeños orificios tegumentarios presentes a lo largo del tórax y el abdomen, que se denominan espiráculos. En el interior del cuerpo, todos los espiráculos se conectan en una red de tubos respiratorios o tráqueas que se ramifican en traqueolas y suministran el oxígeno directamente a las células.

Larvas de polilla cubrieron un bosque de Rockingham (Reino Unido) con un gran manto de seda. La concentración de miles de orugas en el lugar convirtió el paraje en un escenario digno de una película de terror. La estampa cautivó a los habitantes de la zona, uno de los cuales calificó esta espectacular manifestación de la naturaleza como "el más maravilloso de los fenómenos", publica The Daily Mail, según RT.

Las larvas de polilla producen sobre las plantas de las que se alimentan unos tejidos de seda en los que se enredan para protegerse de sus depredadores. Normalmente, estos elementos no son muy visibles, pero cuando se juntan miles de insectos en un mismo punto, las estructuras que crean pueden alcanzar grandes dimensiones, como en este caso.



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