De los 23 puntos que registran los niveles de ozono “malo”en la Comunidad, un total de 16 rebasan los límites anuales permitidos. En esas estaciones se ha superado más de 25 días el Umbral de Protección de la Salud (120 µg/m3 de aire) marcado por la legislación europea para proteger a la población. La cifra va en aumento con respecto a los últimos años.

El caso de Madrid ciudad es aun más preocupante. De las 14 estaciones que miden el ozono “malo”, un total de 8 han llegado a esa cifra límite que permite la Directiva europea, un hecho insólito en la capital ya que el ozono se detecta habitualmente en la periferia de los grandes núcleos urbanos.

La capital ha roto un récord histórico este verano con un ozonazo sin precedentes. El pasado 7 de julio 13 de las 14 estaciones superaron el Umbral de Aviso a la Población (180 µg/m3 en una hora). No se conoce en toda Europa un episodio de tal volumen e intensidad, que afecte a 3.000.000 de personas.

El ozono troposférico se produce con la combinación de de la radiación solar y la contaminación proveniente del tráfico. La situación de estabilidad anticiclónica y fuerte insolación ha propiciado la formación de ozono malo este verano. Resulta evidente que, para evitarlo, es necesario tomar medidas sobre el tráfico de coches, algo que las autoridades madrileñas no hacen, incumpliendo las directivas europeas.

Si se toman las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, el análisis de datos es más alarmante todavía. Y es que todas las estaciones sin excepción están fuera de los límites recomendados por la OMS.

La ciudad de la población de Madrid se ve sin duda afectada por estos niveles de contaminación. Puede llegarse a la pérdida de hasta de un 20%, de la capacidad respiratoria en ambientes de niveles altos y medios de concentración de ozono. En situaciones de intenso esfuerzo físico, sea laboral o deportivo, la entrada de aire en los pulmones se multiplica hasta por 5. Por tanto, la fuerte acción oxidante del ozono “malo” en los pulmones se hace mucho más sería.

La práctica deportiva al aire libre en en Madrid se convierte, en estas condiciones, en una actividad de riesgo. Las autoridades, que tantos esfuerzos hicieron por promocionar la fallida candidatura olímpica de Madrid 2020 desatendieron la salud de la población. Ni siquiera pusieron en marcha mecanismos efectivos para alertar a la ciudadanía sobre los episodios de ozono más altos.



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