Se trata de la directiva revisada sobre eficiencia energética de los edificios que ahora deberá ser aprobada por el Consejo tras lo que será publicada en el Diario Oficial de la UE. Este texto es la primera de ocho propuestas incluidas en el paquete sobre Energías limpias, presentado por la Comisión en noviembre de 2016, que el Parlamento aprueba en primera lectura.

El texto, que salió adelante con 546 votos favorables, 35 en contra y 96 abstenciones, señala que los planes nacionales para un parque inmobiliario “descarbonizado” en 2050 deberán incluir objetivos orientativos para 2030 y 2040. “Harán falta indicadores de progreso cuantificable para verificar el cumplimiento de las estrategias nacionales“, señala el Parlamento Europeo en un comunicado. Además, la directiva introduce disposiciones para fomentar la movilidad eléctrica en los edificios nuevos y lo que son objeto de renovación, como la ubicación de al menos un punto de recarga en inmuebles con más de diez plazas de aparcamiento y la instalación de cableado para la recarga. 

También está prevista la creación de una herramienta, denominada “indicador de inteligencia”, para medir la capacidad de los edificios para mejorar su funcionamiento y su interacción con el sistema en función de las necesidades de sus ocupantes, reduciendo así el uso de energía. La Comisión Europea deberá desarrollar esta idea antes del final de 2019. Además, el texto aprobado estipula que los edificios nuevos, y los renovados en los que se sustituyan los sistemas de calefacción, deberán contar con dispositivos automáticos para regular la temperatura. Se endurecen también las normas sobre inspección de los sistemas de calefacción y refrigeración.

Bendt Bendtsen (PPE, Dinamarca), ponente del texto, consideró que la revisión de esta directiva es una señal clara del compromiso con los objetivos internacional de lucha contra el cambio climático y de la determinación de avanzar hacia la Unión Energética. “El sector de la construcción juega un papel clave. Ofrecemos certidumbre a los inversores de que la renovación de edificios es un área prioritaria”, agregó. El Parlamento Europeo también aprobó ayer dos proyectos legislativos, uno relativo a la reducción en un 30% para 2030 de las emisiones del transporte, la agricultura, los edificios y los residuos y otro para que el CO2 emitido sea compensado por lo absorbido por suelos y bosques.

En cuanto al primero, las cifras para el conjunto de la UE se traducirán en objetivos vinculantes a nivel nacional para los sectores no cubiertos por el régimen comunitario de comercio de derechos de emisión: la agricultura, el transporte, la construcción y los residuos. Estos sectores son responsables de alrededor del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión, dice en otro comunicado. En el caso de España, deberá rebajar las emisiones de los citados sectores un 26%.

“Hemos hecho lo posible para acordar un reglamento ambicioso, pese a los intentos de muchos gobiernos para socavar ese objetivo”, dijo Gerben-Jan Gerbrandy (ALDE, Holanda) ponente de la legislación. “Los países deben hacer más, y más rápido. No se puede posponer la respuesta al cambio climático”, añadió.

Por otra parte, los Estados miembros tendrán que garantizar que la deforestación se verá compensada con la plantación de árboles. Además, el texto incluye medidas para desarrollar el sector e impulsar la absorción de emisiones por parte de bosques, tierras de cultivo y pastizales. Los eurodiputados reforzaron la norma estableciendo que a partir de 2030 la capacidad de absorción de emisiones deberá superar el volumen de CO2 emitido a la atmósfera, en línea con los objetivos a largo plazo de París. Ambos textos necesitan la aprobación formal del Consejo antes de entrar en vigor.



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