Metro de Madrid es el primer gran operador de Metro, a escala nacional, y el segundo en Europa, que calcula las emisiones de gases de efecto invernadero. En este sentido, la huella de carbono del suburbano madrileño, es seis veces menor que la del coche, tres veces inferior a la de la moto o el autobús e inferior también a la de otros metros del mundo, como el de Londres, que es el doble que en Madrid.

Así lo destacó el consejero delegado de Metro de Madrid, Ignacio González Velayos, durante su intervención en una jornada sobre movilidad sostenible dentro del foro Madrid EcoCity y donde puso de relieve la apuesta de Metro de Madrid por la movilidad sostenible, “para contribuir a la lucha contra el cambio climático, al mismo tiempo que da respuesta a las necesidades de movilidad de la sociedad”.

Para identificar las posibilidades de reducción, Metro de Madrid calcula desde el año 2010 su huella de carbono hasta el alcance 3 “que incluye las emisiones de nuestros proveedores o desplazamientos in itinere de nuestros empleados y que se refiere, principalmente, a las emisiones indirectas por consumo de electricidad”, precisó Velayos.

Los cálculos correspondientes a 2010, antes de que se concluya el tratamiento de los datos de 2011, cifran la huella de carbono del metro en 37,03 g de CO2 equivalente por pasajero y kilómetro, lo que supone que estas emisiones “son las más bajas comparadas con todos los modos de transporte”, destacó el consejero delegado.

Compromiso con el medio ambiente

El compromiso que la empresa tiene con el medio ambiente se traduce en varias actividades como la implantación de medidas de eficiencia energética, el uso sostenible de agua, la gestión eficiente de los residuos o la disminución de ruido y vibraciones.

Metro de Madrid ha conseguido una nota de 7,78 puntos sobre 10 en la encuesta de calidad de octubre de 2011, realizada a los usuarios del suburbano, lo que supone un record histórico. Y una de las razones de esta puntuación, a juicio del consejero delegado, es que hace un uso eficiente de los recursos económicos y, al mismo tiempo, conjuga la innovación y el uso racional de la energía.

En términos sociales, Metro de Madrid destaca en la reducción del tiempo empleado en los desplazamientos, además de actuar como elemento cohesionador social, acercando personas y territorios sin generar barreras físicas.



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