Conocidos son los efectos que la contaminación tiene sobre nuestra salud, por los que se puede llegar a desarrollar enfermedades cardiovasculares, respiratorias, dermatológicas, etc, de mayor o menor gravedad.

A esto habría que sumarle, según explica la doctora Marisa Navarro, autora de los libros “La medicina emocional” y  “El efecto tarta”, otra consecuencia directa de la calidad del aire que respiramos, que es el incremento de los niveles de estrés que produce nuestro contacto diario con la polución.

Contaminación

Según explica la doctora, diversos estudios sobre el tema han determinado que inhalar constantemente aire contaminado, aumenta nuestra presión arterial y altera nuestro metabolismo, aumentando el riesgo de obesidad y diabetes.

Pero además, a corto plazo, y de manera notable, la polución incrementa nuestros niveles de cortisol en sangre, hormona que mantenida en nuestro cuerpo nos lleva a un estrés constante y alta irritabilidad entre otras manifestaciones, y varia nuestra producción de serotonina y melatonina, químicos cerebrales que afectan a nuestro humor y nuestra forma de comportarnos, y determinantes en la aparición de comportamientos depresivos.

Por si esto fuera poco, Marisa Navarro añade que la exposición prolongada a la contaminación también puede incluso ocasionar cambios en nuestro cerebro, según ya se ha demostrado en diferentes estudios tanto con humanos y animales, afectando a la capacidad del aprendizaje, la memoria y el desarrollo de depresión.

Ante esta situación y mientras los gobiernos toman medidas para aumentar la calidad del aire que respiramos, la doctora Marisa Navarro explica que debemos llevar a cabo una serie de conductas, para intentar que la situación sea lo menos tóxica posible para nuestra salud.

Entre ellas estarían por ejemplo:

  • Cuidar la alimentación eligiendo alimentos ricos en vitamina D, como el pescado azul, los lácteos y huevos, ya que la contaminación atmosférica disminuye nuestra exposición al sol, disminuyendo la síntesis de Vitamina D. Así como todos aquellos alimentos ricos en triptófano, precursor de la serotonina, que regulará nuestro organismo y mejorará nuestro ánimo, disminuyendo la ansiedad, y  el estrés, y alimentos ricos en  magnesio y vitamina B6, como los frutos secos, legumbres, cereales, frutas y verduras, que nos ayudarán a desintoxicarnos de los efectos de la contaminación.
  • Realizar ejercicio, aunque en los días de más contaminación se recomienda practicarlo en lugares alejados del centro de las ciudades o zonas industriales, el ejercicio es básico para producir en nuestro cuerpo dopamina, serotonina y endorfinas, que son las tres hormonas asociadas a la felicidad.
  • Descansar y tratar de dormir las horas que sean necesarias, mientras dormimos no sólo descansamos, nos relajamos y nos recuperamos física y psicológicamente, además esta acción tan necesaria es responsable de la consolidación de nuestra memoria y del buen funcionamiento de nuestro cerebro y de nuestro organismo en general.
  • Si te lo puedes permitir aléjate de la cuidad y de su contaminación siempre que puedas, realiza excursiones a zonas rurales, al campo, a la montaña o a cualquier lugar donde el aire esté limpio. Además de respirar mejor, te aportará los beneficios que genera salir de la rutina y alejarse de nuestro entorno cotidiano, algo que es tremendamente beneficioso para crear emociones positivas y frenar el estrés.

No potenciar el estrés

Por último, la doctora advierte que si estar viviendo rodeados de contaminación ya es proclive al aumento del estrés, lo peor que podemos hacer es potenciarla con nuestros pensamientos, pues de ellos dependerán nuestros sentimientos y nuestras acciones.

En este sentido, recuerda que cada uno es responsable, en gran medida de su estado de ánimo, por lo que aprender a manejar nuestras emociones, es otra consideración que se debe tener en cuenta para mejorar nuestro estado de salud y prevenir la aparición de enfermedades.

Fuente: infosalus,



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