Ello se debe principalmente a la utilización de este elemento, sumamente tóxico, en la extracción de oro a pequeña escala, así como a la combustión de carbón para generar electricidad.

La Evaluación mundial sobre el mercurio de 2013 concluye que las emisiones de este metal tóxico a causa de la minería artesanal se han duplicado desde 2005. Es de esperar que el alza del precio del oro propicie un incremento aún mayor.

El estudio del PNUMA evalúa por primera vez las liberaciones de mercurio en los ríos y lagos. Una gran parte de la exposición humana al mercurio se produce a través del consumo de pescado contaminado, de modo que los medios acuáticos inciden directamente en la salud humana.

El estudio del PNUMA

En los últimos cien años, las emisiones antropógenas han hecho que se duplique la cantidad de mercurio en los primeros cien metros de profundidad de los océanos del planeta. Las concentraciones en aguas profundas han aumentado hasta un 25%.

El estudio ofrece un desglose exhaustivo de las emisiones de mercurio por región y sector económico, y destaca las significativas liberaciones al entorno que provoca la deforestación.

“El mercurio, en sus diversas formas, es todavía un importante problema mundial, regional y nacional que pone en peligro la salud humana y el medio ambiente”, afirma Achim Steiner, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA. “En el periodo de sesiones de 2009 del Consejo de Administración del PNUMA, las naciones aprobaron la puesta en marcha de las negociaciones para la creación de un tratado jurídicamente vinculante a efectos de reducir las emisiones de la industria y la minería, entre otros sectores, abordar los productos que contienen mercurio y recuperar los emplazamientos históricamente contaminados. Las negociaciones concluyen en tan solo unos días”, añadió.

El mercurio que liberan la industria y otras fuentes antropógenas puede permanecer en el medio durante siglos. Por consiguiente, es probable que pasen años o décadas antes de que se pueda demostrar que la reducción de las emisiones de mercurio repercute en los niveles de este metal en la naturaleza y la cadena alimentaria.

Los estudios del PNUMA indican que esto no hace sino reafirmar la necesidad de que los Gobiernos, la industria y la sociedad civil tomen medidas inmediatamente para reducir las emisiones y liberaciones de mercurio. No hacerlo, dice el informe, ralentizará la recuperación de los ecosistemas y agravará las consecuencias de la polución.

Medidas relacionadas con el mercurio

En los informes del PNUMA se observa que en las últimas décadas se han intensificado los esfuerzos para abordar la amenaza del mercurio para el medio ambiente y la salud.

Entre las medidas adoptadas cabe destacar:

  • La Alianza sobre Productos con Mercurio del PNUMA se ha marcado el objetivo de reducir un 70% la demanda de termómetros y tensiómetros con mercurio para 2017.
  • Estados Unidos ha ultimado un conjunto de normas relativas al mercurio y los gases tóxicos (Mercury and Air Toxics Standard) con el cual prevé reducir las emisiones de mercurio en 20 toneladas para 2016.
  • La Unión Europea prohibió en 2011 la exportación de mercurio.
  • Los planes de acción nacional de Argentina, Uruguay y otros países, respaldados por el PNUMA, buscaron soluciones respetuosas con el medio ambiente para el almacenamiento y la eliminación de los excedentes de mercurio y de los productos de desecho.

A pesar de estas medidas, la coordinación de acciones a nivel mundial para mitigar los riesgos para el medio ambiente y la salud derivados de la exposición al mercurio ha sido más lenta, se lamenta el PNUMA.

Los estudios afirman que acelerar la acción (entre otras medidas, ultimar un tratado mundial vinculante y favorecer la disponibilidad de tecnologías con un bajo contenido en mercurio) puede reducir de manera espectacular la demanda de mercurio en la próxima década.

Para ello se debe interrumpir cuanto antes la extracción primaria de mercurio y satisfacer la demanda mediante inversiones en programas avanzados de reciclaje.

Los Gobiernos deben promover marcos regulatorios e incentivos para facilitar la transición a alternativas viables, seguras y rentables; de ese modo se reducirían las emisiones de mercurio y otros agentes contaminantes.



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