Según una encuesta  realizada por Ipsos para España y otros seis países europeos, el 79% de los consumidores creen que el papel es más agradable de manejar y tocar. El 93% están de acuerdo en que el papel es sostenible y se debería de usar más como embalaje y el 86% de los ciudadanos afirman que, si para un mismo producto pueden escoger entre un embalaje de papel o de otro material, escogen el de papel. Por lo que potenciar la bolsa de papel  supone situar a España entre los países más avanzados en la utilización de bolsas comerciales renovables, reciclables y biodegradables.

Frena el cambio climático

Un estudio realizado por IVL Swedish Environment Research Institute para identificar la huella de carbono de los diferentes tipos de bolsas que se utilizan en el comercio, concluye que la bolsa de papel tiene una huella de carbono negativa (por debajo de cero), por lo que resulta la opción más ecológica.

Las plantaciones de árboles para fabricar fibra de papel  son grandes sumideros de CO2 y ayudan a frenar el cambio climático. Las 430.000 hectáreas destinadas a la producción de madera en España para el sector papelero suponen la fijación anual de 7,5 millones de toneladas de CO2, aproximadamente el 2% de las emisiones totales que se producen en el país.

Ese carbono sigue almacenado en la bolsa de papel y a través del reciclaje se va ampliando el plazo de ese secuestro de carbono. Un kilo de papel almacena 1,3 kilos de CO2.

En nuestro país recuperamos y reciclamos el 69% de las bolsas papel que consumimos. España es líder en reciclaje y el papel es el material que más se recicla en España. La industria papelera española garantiza el reciclaje de todo el papel que depositemos en el contenedor azul.

La mejor contribución del ciudadano al consumo responsable de papel es su colaboración con el proceso de reciclaje. De este modo, se da al papel usado una nueva vida y se contribuye al ciclo de aprovechamiento sostenible de un recurso natural. Y los promotores de esta campaña aseguran que aunque no se deposite la bolsa de papel en el contenedor para su reciclaje se biodegradará en tan solo un periodo de entre 2 y 5 meses.



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