París va a construir un rascacielos-árbol

Cuidar el medio ambiente es una cuestión que nos debería concernir a todos y de la que no todos los gobiernos, instituciones, entidades y sectores parecen preocuparse. ¿Los resultados? Cada año se baten récords de aumento de la temperatura y contaminación, el ártico se derrite con mayor rapidez y los mares están más envenenados que nunca, entre otros muchas más consecuencias graves de las que todo indica que no seremos conscientes hasta que sea demasiado tarde.

Por otra parte, es cierto que el verde y todo lo que le rodea comienza a ser un asunto de alta relevancia en la sociedad y que, si bien muchos gobiernos poderosos como el del águila calva desestiman las evidencias del calentamiento global, otros muchos colectivos y personas están apostado por modelos, sean del campo que sean, más sostenibles y respetuosos con el planeta.

Un aliado que se ha sumado a la causa ecológica es la arquitectura y ha reclutado, entre otros más héroes, a un poderoso paladín, el milanés Stefano Boeri, famoso por su ya construido bosque vertical en Milán y por el increíble diseño de la ciudad-bosque de China.

Esta vez, París ha sido el lugar escogido para sembrar el próximo rascacielos-árbol del estudio de arquitectura italiano Stefano Boeri Architetti. Ubicado en el cuadrante oriental del área metropolitana parisina, en la ciudad de Villiers-sur-Marne y bautizado como Fôret Blanche (bosque blanco), el edificio tendrá 54 metros de altura y dará cobijo a unos 2.000 árboles, plantas y arbustos, que a su vez servirán de hábitat para las especies autóctonas de la zona. 

A falta de suelo donde crear espacios verdes, ¿por qué no plantar para arriba? Así es como lo ha pensado el arquitecto que comenta que la superficie verde de la torre equivaldrá a una hectárea (10.000 metros cuadrados) de bosque.

Es destacable el hecho de que la estructura del edificio será totalmente de madera y que, debido a su excelente ubicación, contará con medidas pasivas para aprovechar la luz natural y realizar una correcta ventilación sin apenas gasto energético. Respecto a la distribución, los pisos inferiores de la torre están pensados para ser comercios y los superiores para ser viviendas de lujo.

Fôret Blanche se une a la lista de construcciones sostenibles que encabezan el cambio hacia una arquitectura de vanguardia, que además de ofrecer una mejora visual respecto a los edificios tradicionales, ayudan a combatir las emisiones de CO2 y a procurar un futuro mejor para el medio ambiente.