Las oportunidades que nos ofrece la economía circular

¿Cuándo surge la economía circular?

El abuso desproporcionado del consumo de materias primas ha alcanzado un ritmo completamente insostenible, que está comportando consecuencias muy peligrosas para el planeta y para los que allí vivimos. No se trata de una advertencia a largo plazo, sino más bien de un cambio de ritmo, de chip, de estilo de vida y de sociedad, para poder asegurar un lugar seguro a las generaciones futuras. Frenar o cambiar el modelo lineal que vivimos actualmente por un modelo circular, en el que la economía no es sólo dinero y el consumismo no es sólo posesión.

Esta preocupación por la disponibilidad de los recursos y la calidad del medio ambiente ha sido ampliamente impulsada por ambientalistas como Rachel Carson, desde los años 60, y por los gobiernos desde el final de los años 80. Durante los 90 se entendía que la sostenibilidad se lograba combinando tres dimensiones: económica, social y ambiental. Sin embargo, la postura de Mebratu demostró que la sostenibilidad no se reduce a esta combinación, sino que la sostenibilidad económica depende de la sostenibilidad social, y estas dos dependen de la ambiental.

En los años 60, con los primeros movimientos ambientalistas y la publicación del libro “Primavera silenciosa”, empezó a cobrar importancia el impacto negativo que generaban las industrias al medio ambiente, causado por la explotación indiscriminada de recursos, los monocultivos y el uso abusivo de sustancias tóxicas en el ambiente.

Si sumamos todos estos motivos a la primera publicación del concepto de desarrollo sostenible “Reporte de Brundtland" podríamos decir que se marcó una nueva etapa que mostraba una visión, antes inexistente, de cuidar los recursos naturales de hoy para poder garantizar la calidad de vida a las generaciones futuras.

Transición de un modelo lineal a un modelo de economía circular

El cambio y la transición del modelo económico suenan muy extraños, dado que parece un cambio de modelo radical que no se había planteado hasta ahora. Pero si analizamos cuidadosamente la situación actual se observa, de forma evidente, que este cambio de modelo no es una opción sino que representa la única alternativa para poder salvar el planeta, antes de que, entre todos, acabemos destruyéndolo.

Para conseguir que este nuevo modelo se implante definitivamente se necesitan muchos factores, pero el factor humano de cada habitante del planeta cobra vital importancia, en el momento de tomar decisiones de compra, por ejemplo.

La forma de consumir, según la economía circular, debe ser más responsable y más consciente, teniendo en cuenta no sólo que el producto o servicio nos guste más o menos, sino también sabiendo de donde procede, si contamina, si es reutilizable, si es biodegradable, si se puede reparar, si está dentro del sistema de una obsolescencia programada, si proviene de un comercio justo, si testan con animales, si es comercio de proximidad, etc. Muchos factores que pueden ayudar a cambiar la forma de percibir el consumo y de frenar un sistema lineal, que busca comprar, usar y tirar.

La economía circular consigue responder a los desafíos del crecimiento económico y productivo actual, porque promueve un flujo cíclico para la extracción, transformación, distribución, uso y recuperación de los materiales y la energía de productos y servicios disponibles en el mercado. Tiene como objetivo generar prosperidad económica, proteger el medio ambiente, evitar la contaminación y la explotación de los recursos, el despilfarro alimentario, evitar la contaminación, etc. La economía circular busca facilitar el desarrollo sostenible y se apoya en el principio de las 3 R (Reducir, Reutilizar y Reciclar), basándose siempre en estrategias de diseño sostenible, también llamado ecodiseño.



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