Las fechas navideñas llenan de cambios las ciudades

 

La campaña de Navidad es casi como si el primer día de rebajas durase unos 40 días: las tiendas están a rebosar y las calles comerciales también lo están por contagio. Y, si las calles están llenas de compradores/peatones, es el momento para que ellos conquisten el terreno comido por el tráfico.

En Navidad es más fácil convencer del valor de la calle peatonal, ya que los comerciantes saben que van a tener muchos compradores y quieren que estén cómodos. Aunque sea una experiencia efímera, puede ser un primer contacto con la idea y puede ayudar a que unos y otros se familiaricen con ella y descubran sus valores.

Ciudades de todos los tamaños

Los proyectos de calles peatonales para esta campaña de Navidad abarcan ciudades de todos los tamaños. Convertirá en peatonal una calle de su centro la malagueña San Pedro Alcántara, por poner un ejemplo, pero también lo hará Madrid: el tamaño de las localidades por tanto no importa.

En el caso de Madrid, la ciudad probó por primera vez a cerrar la Gran Vía al tráfico durante más de una jornada durante la campaña de Navidad del año pasado. Este año volverán a hacerlo, ganando para los peatones 5.400 metros cuadrados. Los carriles pasarán de tres a uno por cada sentido, se aumentarán las capacidades de los pasos de peatones y se restringirá quién puede circular por esas zonas.

En el caso de la Gran Vía, el tráfico solo estará abierto a residentes, personas con movilidad reducida, taxis, autobuses urbanos, vehículos de servicios y emergencias y los de reparto. La restricción no se aplicará a quienes circulen en bicicleta o a quienes lo hagan en vehículos de emisión cero, lo que hace que acciones de este tipo sean también una manera de dar a conocer e incentivar el uso del transporte verde.

Los beneficios de la ciudad peatonal

Las ventajas de la peatonalización de las ciudades, tanto si es total como ocurre en los centros históricos de muchas de ellas como si es parcial (ampliando el alcance de las zonas caminables y reduciendo el de los coches, son muchos. Por un lado, hacen que los lazos de comunidad y el sentimiento asociado a ella sean mayores. Así, a pesar de que los comerciantes de esas zonas suelen protestar mucho cuando se habla de lanzar este tipo de proyectos, las zonas peatonales suelen tener un impacto muy positivo en el pequeño comercio de la zona. Tras convertir en peatonal las calles, estas suelen vivir un cierto renacer económico y se suelen convertir en mucho más dinámicas en términos comerciales.

Son también ciudades que permiten otro tipo de comportamientos y de estilos de vida, como puede ser el de ir andando al colegio o al trabajo o el de valorar más el transporte urbano público. A eso se suma que este tipo de localidades suelen ser mucho más friendly para alternativas como la bicicleta, lo que hace que aumenten sus medias de uso. Los ciudadanos no solo la descubren como una alternativa, sino que además se sienten mucho más seguros empleándola porque no tienen que compartir espacio con los coches.

Por supuesto, la peatonalización de espacios urbanos también mejora la situación en términos de contaminación y mejora la calidad de vida no solo de los visitantes de la zona sino de los residentes de la misma. El ruido al que se exponen, por ejemplo, baja de forma notable.