Líquenes

Hace dos años, líquenes recogidos en Guadalajara y otras muestras biológicas fueron enviadas al espacio para someterlas a la radiación extraterrestre y medir su resistencia. Ahora, completada la misión, estos organismos han vuelto a la Tierra.

Las muestras han regresado junto a los astronautas Timothy Peake, Yury Melenchenko y Tim Kopra, encargados de traer la plataforma transportadora, denominada Expose R2. Dentro se han desarrollado diversos experimentos y uno de ellos es Biomex, liderado desde el centro DLR alemán y donde se han colocado los líquenes castellano manchegos.

En este proyecto participa el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), a través de la investigadora Rosa de la Torre, y varios organismos nacionales como la Universidad Complutense, el IGEO y el CSIC.

El objetivo del experimento es estudiar la capacidad de resistencia de las moléculas orgánicas –pigmentos, proteínas y ADN, entre otros– en condiciones ambientales simuladas de Marte. Para ello, los organismos han estado expuestos directamente a la radiación extraterrestre (radiación UV intensa y radiación cósmica) desde noviembre de 2014 y hasta febrero de este año.

Los científicos estudiarán cuál es su máximo nivel de estabilidad en esas condiciones. Como objetivo secundario se identificarán los organismos más resistentes que puedan ser relevantes para sistemas de soporte de vida en el espacio, tanto en naves espaciales como en bases en la Luna o en Marte.

El tipo de liquen elegido por el INTA es una especie “vagante”, Circinaria gyrosa, que crece en la provincia de Guadalajara, y que, en otros experimentos  ha demostrado una alta capacidad de supervivencia en el espacio.

Aterrizaje en Kazajastán

A las dos horas del aterrizaje en Kazajstán, las bandejas 1 y 2 de la plataforma EXPOSE fueron extraídas de la cápsula y depositadas más tarde en la Oficina de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Moscú, donde se procedió a una primera inspección. Estas bandejas con las muestras de BIOMEX y el resto de experimentos están ya en Munich, en la empresa Kayser-Trede, donde se realizará la desintegración y comenzará el análisis de los resultados por parte de los organismos responsables.



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