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El 28 de diciembre, el Gobierno daba el primer paso para la creación de la esperada Agencia Espacial Española. Englobada dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional 2021 publicada en el BOE el pasado fin de semana, el Ejecutivo es escueto en su definición:

«Contribuirá a ordenar las competencias y establecer una política nacional que sirva de guía, tanto al sector público como al privado. Así, se podrá maximizar el rendimiento de las inversiones, fomentar espacios de colaboración públicos y privados, facilitar el uso dual de las capacidades espaciales y potenciar el sector de la industria espacial nacional de forma clara y coherente. Además, la Agencia representará internacionalmente a España en el sector espacial». Nada referente a presupuesto, cargos, fechas. Ni de quién dependerá esta nueva organización. La Agencia Espacial Española parece seguir en el aire.

«No dice mucho, pero recoge a grandes rasgos todo lo que el sector reclamaba», señala a ABC Isabel Vera Trallero, presidenta del Comité del Espacio del Instituto de Ingeniería de España (IIE). «Estamos expectantes, pero queremos ver más y esperamos que en unos meses nos den más información».

El IIE, con Vera Trallero como una de sus cabezas visibles, coordinó junto con la Asociación Española de Derecho Aeronáutico y Espacial (AEDAE), el I Congreso Jurídico Espacial en el que los actores implicados reclamaban la creación de una Agencia Espacial Española que fuera la cabeza visible de todo el sector que ahora mismo se reparte entre los ministerios de Ciencia, Defensa e Industria.

Agencia Espacial Española

De hecho, a preguntas de ABC sobre el futuro inmediato del organismo, desde ninguno de ellos se ha facilitado información sobre cuestiones sobre quién estará al frente, cuándo y dónde comenzará a trabajar o con qué presupuesto contará; fuentes gubernamentales afirman que todos los ministerios que tienen intereses sobre la agenda espacial estarán involucrados en su creación, gobierno y actividad.

Pero la tarea parece complicada: según la normativa publicada en el BOE, aparte de servir de intermediario entre los agentes públicos y privados patrios y otros organismos espaciales, tales como la Agencia Espacial Europea (ESA) o la NASA, también tendrá un marcado carácter de seguridad nacional.

«El espacio ultraterrestre está considerado como la última frontera de confrontación geopolítica -se indica en el texto-. Este espacio común global se ha convertido en un dominio de explotación comercial intensiva, con la proliferación de constelaciones de satélites y lanzadores comerciales. Sin embargo, algunos operadores, no radicados en la Unión Europea, están en el camino de alcanzar una posición de dominancia tal de los mercados que podría poner en riesgo tanto el acceso al espacio (lanzamientos) como a determinados servicios espaciales», indica, en clara referencia a las nuevas contelaciones de satélites, como Starlink (de SpaceX, empresa de Elon Musk) o Kuiper (la iniciativa de Blue Origin, compañía de Jeff Bezos).

Debate

«Es necesario abrir ese debate», indica Vera Trallero en referencia a que el escrito haga referencia a las ‘megaconstelaciones’. «Al final muchos ámbitos de nuestra seguridad dependen de los satélites o de que funcione el GPS o Galileo, y España necesita tener voz y voto, hacerse escuchar y definir su posición al respecto, incluso aunque no ordenemos en este tema».

Sin embargo, para la presidenta del Comité del Espacio del IIE, la tarea más acuciante de la agencia espacial será elaborar una estrategia estatal propia y señalar dónde se quiere ver España en el espacio en los próximos años. «Tenemos que identificar nuestras capacidades, ver hasta dónde podemos llegar y ser ambiciosos. Se deben realizar informes con los puntos fuertes y puntos a mejorar y trazar un camino que nos guíe hacia esos objetivos», incide.

Otra de las cuestiones en las que tendrá que poner su mirada la nueva institución, según Vera Trallero, será en la continuidad de los equipos de investigadores que trabajan desde las universidades españolas en misiones científicas, en la mayoría de los casos, de primer nivel. Ejemplos no faltan: científicos patrios han participado en primera línea en proyectos como el rover Perseverance, el telescopio espacial James Webb o la misión Solar Orbiter.

Proyectos a largo plazo

Un problema que vive en primera persona Javier Rodríguez-Pacheco, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la UAH e investigador principal del instrumento EPD, de la citada misión Solar Orbiter, de camino a descubrir los misterios que aún guarda nuestra estrella.

«Se trata de proyectos a largo plazo en los que, durante la crisis económica de principios de este siglo, se ha conseguido normalmente financiación casi de año en año, lo que ha sido una pesadilla», comenta a ABC. «Solar Orbiter cuenta con 10 instrumentos realizados por distintas instituciones y de diversos países, lo que me ha permitido trabajar con otros colegas y comparar las distintas situaciones. No me cabe duda de que me hubiera ayudado muchísimo contar a mi lado con un jefe de proyecto de nuestra propia agencia espacial, como sí ocurre con los compañeros franceses, británicos, alemanes o italianos».

Estos responsables serían los encargados de guiar a los investigadores en el pantanoso terreno burocrático, negociando unos calendarios y presupuestos impuestos por la agencia espacial que lidera la misión (ESA o NASA por ejemplo), y permitiéndoles centrarse en el desarrollo de la instrumentación y no tanto la supervivencia de sus equipos o la atención a cambios imprevistos ajenos al ámbito investigador.

Pero, sin más información sobre el nuevo organismo, la alegría en el sector es «moderada». En palabras de Rodríguez-Pacheco: «Yo, personalmente, estoy expectante porque, si bien es una buena noticia, tendremos que ver en qué queda finalmente».

Fuente: Patricia Biosca / ABC,

Artículo de referencia: https://www.abc.es/ciencia/abci-sin-presupuesto-fechas-agencia-espacial-espanola-continua-aire-202201100154_noticia.html,



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