El Ciudadano

Fenómeno púrpura

Entre 2015 y 2016, un grupo de aficionados a la astronomía compartió este fenómeno en foros de Internet. Una treintena de informes con imágenes de unas misteriosas luces púrpuras en el firmamento. Como no sabían de qué se trataba, las llamaron en broma “Steve” por una divertida escena de la película de animación “Vecinos invasores”.

A los científicos debió de gustarles el nombre, porque luego lo adoptaron por algo mucho más serio: las siglas de Strong Thermal Emission Velocity Enhancement.

Hasta ahora, esta impresionante cinta morada y blanca que rompe el cielo nocturno había sido tomada por un raro tipo de aurora, pero un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters ha concluido que se trata de un fenómeno celeste bastante más emocionante, porque es completamente nuevo.

“Nuestra principal conclusión es que Steve no es una aurora”, asegura Bea Gallardo-Lacourt, de la Universidad de Calgary en Canadá. “Así que en este momento, sabemos muy poco al respecto. Y eso es genial, porque para los científicos es un hecho insólito hasta ahora”.

Nuevo informe

En el nuevo informe, publicado en la revista Geophysical Research Letters, los investigadores analizaron las observaciones del brillo celeste en el este de Canadá a partir de marzo de 2008. Utilizaron datos de una serie de cámaras y de los satélites Themis, que registran las partículas cargadas que forman las auroras.

Las auroras se producen cuando los electrones y protones de la magnetosfera, la región alrededor de la Tierra dominada por su campo magnético, llueven hacia la ionosfera, una región de partículas cargadas en la atmósfera superior. Cuando estos electrones y protones se excitan, emiten luz de diferentes colores, con mayor frecuencia verde, rojo y azul.

Más cerca del ecuador

Las auroras son visibles todas las noches si las condiciones de observación son correctas, pero las cintas de luz fina de Steve solo aparecen algunas veces al año. Su luz también se mostraba más cerca del ecuador que las auroras, que solo se puede ver a altas latitudes.

Si Steve se hubiera formado de la misma manera que una aurora tradicional, los datos satelitales deberían registrar un aumento en el número de esas partículas cargadas cuando el fenómeno estuviera visible. Pero eso no ocurrió, por lo que Steve y las auroras no están causados por los mismos mecanismos.

Este sorprendente resultado significa que Steve es un fenómeno claramente distinto formado por un mecanismo diferente, escribe el equipo. “Es como si pensaras que lo sabes todo y resulta que no”, señala Joe Borovsky, del Instituto de Ciencia Espacial de Los Álamos, Nuevo México.

Originalmente, se creyó que Steve podía ser una aurora de protones. Las tradicionales las causan la actividad de electrones, pero los protones también pueden ser responsables.

Sin embargo, las de protones son generalmente demasiado oscuras y difusas, difíciles de ver, y Steve, por el contrario, es una banda violeta bien definida y claramente visible que se extiende por miles de kilómetros de largo.

Los científicos todavía no están seguros de cómo se crea la luz característica de Steve. Cualquiera que sea la causa de este “brillo celeste”, fijar su verdadera naturaleza, dicen los investigadores, mejorará nuestra comprensión de la atmósfera de la Tierra y los procesos que ocurren dentro de ella.

Fuente: ABC,

Artículo de referencia: https://www.abc.es/ciencia/abci-nuevo-fenomeno-luces-purpuras-cielo-201809031456_noticia.html