Anurag Agarwal, investigador de la británica Universidad de Cambridge, pasó una mala noche cuando dormía en casa de un amigo. “Plink, plink”. Una pequeña gotera en el techo de la vivienda no le dejaba pegar ojo. “Mientras estaba despierto por culpa del sonido del agua que caía en un balde colocado debajo de la fuga, comencé a pensar sobre este problema”, explica. Al día siguiente, Agarwal discutió el asunto con su amigo y otro académico, y todos se sorprendieron: no sabían qué causaba realmente el sonido.

Quizás piense que estos científicos han perdido facultades por el insomnio -pues qué va a ser: la gota que choca contra la superficie líquida en el balde-, pero el asunto es mucho más rebuscado de lo que puede parecer a primera vista.

A pesar del hecho de que los seres humanos han estado despiertos por el sonido de un grifo que gotea o de un techo con goteras durante generaciones, la fuente exacta del sonido no se conocía hasta ahora.

Movidos por la curiosidad científica y por el deseo de acabar con tan irritante suplicio, Agarwal y su equipo se pusieron manos a la obra y, por fin, resolvieron el enigma detrás de uno de los sonidos domésticos más reconocibles y molestos.

Y, lo que es más importante, también identificaron una solución simple para detenerlo, que la mayoría de nosotros ya tenemos en nuestras cocinas.

Cámaras de velocidad ultra alta

Utilizando cámaras de velocidad ultra alta y modernas técnicas de captura de audio, los investigadores descubrieron que el sonido “plink, plink” producido por una gota de agua no es causado por la gotita en sí, sino por la oscilación de una pequeña burbuja de aire atrapada debajo de la superficie del agua. La burbuja obliga a la superficie del agua a vibrar, actuando como un pistón para impulsar el sonido del aire.

Además, los investigadores encontraron que cambiar la tensión superficial de la superficie, por ejemplo, al agregar jabón para lavar platos, puede detener el sonido. Los resultados, que pueden evitar más de un ataque de nervios, se publican en la revista Scientific Reports.

Fuente: ABC,



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