La petrolera Shell anunció ayer que abandonará sus operaciones para extraer gas y petróleo en el Océano Ártico, en aguas de Alaska. 

Shell ha enterrado 7.000 millones de dólares en sus  planes para perforar en la región, unos planes que ponían en riesgo a las comunidades locales y a la fauna única del Ártico.

“Todos aquellos que han trabajado para proteger a las comunidades y a la vida silvestre en el Ártico podrán descansar un poco mejor esta noche al saber que la amenaza de afrontar un derrame de petróleo ha desaparecido. Se ha comprobado una vez más que el Océano Ártico es un ambiente difícil e impredecible”, ha asegurado Brad Ack, del programa de océanos de WWF en Estados Unidos.

“Debemos dejar de gastar recursos y perder el tiempo en la exploración de combustibles fósiles en los lugares más remotos y hostiles, actividades que arriesgan dañar el medio ambiente de forma irreversible. Tenemos que redirigir esos esfuerzos para acelerar la transición a un futuro con energía renovable y limpia", ha concluido.

Además del riesgo para los ecosistemas por la imposibilidad de hacer frente y limpiar un derrame en un ambiente tan hostil, la extracción de hidrocarburos en el Ártico es incompatible con la meta global de mantener el aumento de temperatura por debajo de los 2º C. 

Para evitar los peores impactos del cambio climático, los Gobiernos mundiales deben firmar en diciembre un acuerdo climático ambicioso en la Cumbre de París que ponga fin al apoyo a los combustibles fósiles y marque el camino hacia un mundo 100% renovable.

Desde WWF se ha puesto en marcha una campaña ciudadana de gran impacto, que culminará en París en la celebración de la COP21. Si quieres formar parte de #NiUnGradoMás, firma para que tu voz se escuche en París: 

http://niungradomas.org/



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