La investigación, liderada por el Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina (AWI), en Postdam, ha comparado, por primera vez, gran cantidad de información procedente de muestras obtenidas en los fondos marinos y en las capas de hielo polar.

Sus conclusiones, destacan los expertos, modifican los planteamientos manejados hasta ahora, que apuntaban a que los periodos glaciales se caracterizaban por una variabilidad extrema de la temperatura, mientras que los interglaciales, como el actual, son relativamente estables.

Muestras de hielo polar

Asimismo, al comparar las capas de muestras de hielo polar con las de sedimentos marinos, los investigadores han sido capaces de deducir, por ejemplo, cómo ha cambiado la temperatura media en la Tierra con el paso del tiempo, así como la magnitud de esa variación. Con la perspectiva de un calentamiento global futuro, los expertos subrayan la importancia que tiene ofrecer a la población mundial información más precisa sobre si las temperaturas van a aumentar de manera gradual o si, por el contrario, se darán cambios bruscos y repentinos.

La frecuencia de eventos medioambientales “extremos”, recuerdan, es una referencia clave para diseñar medidas de seguridad ante el cambio climático, la cuales implican adaptaciones, por ejemplo, en los medios de transporte o en los materiales de construcción.

El éxito de esa tarea, recalcan, depende en gran medida del grado de preparación de la sociedad ante el peor escenario posible, no solo ante un contexto de “variaciones medias”. Con ese objetivo en mente, el AWI ha investigado cómo ha evolucionado la variabilidad de la temperatura a medida que se ha ido calentado la Tierra desde la última glaciación hasta el periodo actual.

Modelos climáticos

Hasta ahora, se creía que ese proceso se había caracterizado por bruscos cambios durante la glaciación y por pequeñas variaciones de temperatura en el periodo interglacial, una interpretación que los expertos extrajeron tras analizar las muestras de hielo de Groenlandia, consideradas las más fiables y estables.

El AWI, no obstante, ha incorporado también a su estudio las muestras de diversos archivos climáticos procedentes de otras regiones oceánicas del mundo, entre ellas sedimentos marinos y hielo antártico. Constataron que el fenómeno de marcadas fluctuaciones de temperatura característico de los periodos glaciales no se dio de manera uniforme en todo el planeta, sino que presentó variaciones de una zona a otra.

Por ejemplo, descubrieron en este estudio que las variaciones de temperatura en los trópicos, durante el pico de la última glaciación, fueron tres veces más intensas que las actuales, mientras que las investigaciones que solo analizan las muestras polares sugieren que esas oscilaciones son hasta 70 veces más fuertes. “Los núcleos de hielo de Groenlandia son, sin duda, una herramienta clave para entender el clima en el pasado. Dicho esto, nuestro estudio confirma que las conclusiones extraídas (con esas muestras) no son siempre representativas de todo el mundo”, explica uno de sus autores, Thomas Laepple.