Susana Magro ha avanzado que este modelo, desarrollado en colaboración con la Universidad de Cantabria, se comenzará a aplicar en España y que va a ser clave en la planificación costera, al permitir simular los efectos a corto y largo plazo de los impactos del cambio climático sobre nuestro litoral.

La directora participa en esta reunión de Santander en la que se están avanzando todas las iniciativas promovidas en el marco de la Red en materia de adaptación al cambio climático y desde la que se quiere impulsar el proyecto “Regatta”, cuya finalidad es servir una plataforma de intercambio de informaciones y conocimientos y el acceso a los expertos sectoriales y regionales tanto en temas de adaptación como de mitigación de impactos.

Todos los resultados del Estudio regional de los efectos del cambio climático en la costa de América Latina y el Caribe, que cuenta con apoyo de la cooperación española y está enmarcado en los estudios regionales del cambio climático promovidos por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, van a estar a disposición de todo los países de la región (por eso se celebra un taller de capacitación en paralelo).

La zona de estudio comprende una longitud total de costa de aproximadamente 72.182 kilómetros distribuidos en cuatro zonas geográficas: Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y las Islas del Caribe.

En el dominio de estudio se han analizado los cambios detectados en las dinámicas costeras, la influencia de la variabilidad climática, información diversa sobre la vulnerabilidad presente en las costas de la región, abarcando tanto el medio físico como el socioeconómico, la configuración física de las mismas y los impactos y riesgos previsibles en el futuro.

La metodología ha sido desarrollada por el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria e incluye el estudio a partir de la evaluación de las dinámicas costeras, seguida de la definición de los impactos derivados por el cambio climático y particularmente considerando su distribución estadística actual y futura.

Paralelamente, se contempla un análisis de la vulnerabilidad y la exposición de los medios socioeconómico y físico, basado en datos geoespaciales, que permite la definición de la evaluación del riesgo al cambio climático, su análisis y la toma de decisiones, tales como la definición y el estudio de estrategias de adaptación.



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